Siguen vivas luchas sociales contra el extractivismo

En diferentes regiones del estado han surgido asociaciones para sumarse a la lucha por el agua. Cortesía
En diferentes regiones del estado han surgido asociaciones para sumarse a la lucha por el agua. Cortesía

En las últimas décadas, la región de la Cuenca del Bajo Grijalva-Sierra, al norte del estado de Chiapas, ha prevalecido un extractivismo interno a través de diversos megaproyectos, que entre otros recursos aprovechan indiscriminadamente el agua, por lo que han surgido movimientos sociales para defender su territorio.

De acuerdo a Fermín Ledesma, del Centro de Lengua y Cultura Zoque, en la región Norte del estado se ubican ocho subcuencas, denominadas como el Bajo Grijalva-Sierra, a partir de la presa “Malpaso“, una área estratégica para la biodiversidad.

En esta se da el escurrimiento de aguas superficiales, estabilidad del clima a partir de la erupción del volcán Chichón en 1982, brinda un aporte científico a la botánica, y tiene una interrelación cultural con la Chontalpa-Sierra de Tabasco, desde tiempos ancestrales, además de un aporte energético al país.

Indicó que el Estado mexicano desde 1998 está interviniendo el paisaje, lo que llama como el extractivismo interno, usando los recursos materiales a beneficio de otras regiones del país, a través de ganadería, minería, hidrocarburos, hidroeléctricas, corredor ambiental.

Se estima que por la actividad ganadera se han derribado, a partir de 1950, más de un millón y medio de árboles en bosques y selvas de la región.

Se tiene una diversidad compleja de proyectos extractivos en las últimas décadas, como campos petroleros, planes de extracción de gas y aceite, geotermia, geoparque, 11 concesiones mineras, hectáreas inundadas por hidroeléctricas, 12 pozos petroleros en licitación, por ahora suspendidos.

Tan sólo la minera Frisco, en Solosuchiapa, tiene autorizado utilizar 259 mil 200 litros de agua al día, lo que abastecería a una población de más de dos mil habitantes.

Aseguró que los pozos petroleros en Juárez, Reforma, Pichucalco y Sunuapa (cuenca Mezcalapa) para la extracción de gas o petróleo con fracturación hidráulica utilizan entre nueve y 29 millones de litros de agua por pozo.

Destacó que el 98 por ciento de la población de esta región se encuentra en pobreza moderada, cuando la narrativa aseguraba que los megaproyectos conllevarían riqueza y desarrollo, lo cual no ha resultado en la práctica.

La lucha del pueblo zoque de Pichucalco, Chapultenango, Ixtacomitán y Tecpatán ha cobrado relevancia en la última década. Formaron una asociación civil y el 22 de junio de 2017 se manifestaron en la capital chiapaneca.

Han surgido organizaciones sociales para sumarse a la lucha desde diversas comunidades, teniendo cierta incidencia política desde el 2017; han promovido estudios de calidad del agua sin la intervención del Estado, recolección de firmas para impulsar la iniciativa ciudadana de la Ley General de Aguas, reuniones con el relator de la ONU-DHA.

Como resultado de esta lucha social, se registra que hoy México produce anualmente 500 millones de toneladas de CO2, de los cuales Chiapas aporta 28.2 millones.