En el marco del ciclo de conferencias virtuales por el “Derecho de las mujeres a una vida libre de violencia” y en el contexto de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, se llevó a cabo la conferencia sobre la Violencia Digital impartida por Olimpia Coral Melo, activista ampliamente reconocida.
Dijo que el siguiente paso es atender tanto legislativa como socialmente la producción no consentida de material íntimo, ya que no es lo mismo que la violencia digital, reconocida, porque se han encontrado celulares escondidos en baños públicos o cámaras escondidas.
La gente ha considerado que las mujeres que son víctimas de violencia sexual en internet, específicamente la violación a la intimidad, sólo tiene que ver con casos en los que hicieron sexting (intercambio de contenido erótico sexual con consentimiento).
Expuso que la violencia virtual incluye todas las que dañen la intimidad, la privacidad y la vida digna de las mujeres y niñas a través del espacio virtual, digitalizado; en este sentido, se puede reconocer el ciberacoso como un tipo de violencia y en otros años se reconozcan otras modalidades de violencia digital.
La Ley Olimpia no es una reforma sino un conjunto de acciones que no persigue que todos los hombres estén en la cárcel, sino que no haya una víctima más de este tipo de agresiones.
Reconoció que los cambios están a la orden del día, puesto que se ha dado el caso de una mujer violada de manera tumultuaria a través de las empresas integradas en Meta.
En un videojuego se hizo un avatar de una mujer y jugaron a violarla, decapitarla, revivirla para después seguirla violando y el ganador era quien violara y matara más veces a esa mujer en un cuerpo virtualizado.
A pesar de que no fue considerada como una violación física, porque no la tocaron, sí es un tipo de violencia sexual, además de violencia como el daño a la seguridad con la intervención de comunicaciones, otras más relacionadas con la privacidad o de quitar acceso a redes sociodigitales.
Expuso que la violencia digital tiene sus origines desde la creación de la primera cámara videográfica en 1839, partiendo de ahí la cosificación de las mujeres, ya que lo primero en grabarse fueron postales francesas en donde se exhibían a mujeres hipersexualizadas, quienes estaban prácticamente obligadas a cumplir con estándares de belleza de esos tiempos.












