Marco González * CP. Sin energía eléctrica ni víveres está la gente de muchas comunidades de los municipios de Jaltenango de la Paz, Montecristo de Guerrero, Siltepec, La Concordia, Villacorzo y Villaflores. Los caminos saca cosecha están colapsados y en algunos puntos abrir la brecha o la carretera puede tomar de tres a cuatro semanas.
En busca de ayuda para la gente ante el desabasto de alimentos en su demarcación, Abel Alvarado Castillejos, ex presidente municipal de Montecristo, pasó en una tirolesa improvisada el río, porque el puente de San Nicolás está medio derrumbado, no se puede utilizar desde el pasado martes por la noche, cuando cayó el diluvio.
Hasta la cabecera municipal de Montecristo llegan las personas de comunidades vecinas en busca de víveres. Estos escasean, no hay paso de vehículos y la gente, como vive al día, no tiene muchas reservas en sus casas. En tanto, la falta de energía eléctrica hizo que se echaran a perder todos los perecederos.
Claro que los cortes de luz, no son nada nuevo para los habitantes de las montañas de la Sierra Frailescana. Ellos lo han denunciado desde hace años y hasta ahora, no les han resuelto absolutamente nada.
Alrededor de unas siete mil personas son las que tienen problemas con el abasto de alimentos, comentó Alvarado Castillejos, quien fue edil en el trienio 2005 al 2007. El otro paso que tenía esta cabecera municipal de Montecristo, que es por el Pajal, también está cerrada. Son muchos los derrumbes y la ayuda tardará en llegar, por ello precisan de un puente aéreo.
En tanto, Carmen Briones Ortiz, del ejido La Paz de Jaltenango La Paz, considera que para que los vehículos puedan llegar hasta su comunidad van a tardar de tres a cuatro semanas, porque hay derrumbe tras derrumbe.
Desde la noche del martes pasado empezaron los bramidos de la tierra. Se estaban desgajando los cerros, los cuales acabaron con muchas hectáreas de cafetales y milpas. Ahora más que nunca se requiere de la solidaridad de los chiapanecos, para que la gente afectada de esta zona pueda sobrevivir, dice este ejidatario.
Los entrevistados telefónicamente han estado solicitando apoyo a las autoridades, a las empresas con las que comercializan su café y con el resto de los chiapanecos, hasta de los que se fueron a trabajar a los Estados Unidos y Canadá, porque en esa amplia región la situación está difícil y todavía se pondrá más, porque muchos han perdido su fuente de ingresos: sus parcelas de café.
En esta zona de Chiapas hay monumentos a la indolencia de las autoridades. En las proximidades de la comunidad Pablo Galena existen dos puentes. Nadie los utiliza, porque nunca hicieron el terraplén de la carretera. El río está crecido a más no poder y no se puede llegar a ningún lado.
Desde el amanecer del pasado miércoles, la gente de muchas comunidades de la Sierra Frailescana, está intentando salir a sitios más seguros, porque los cerros amenazan con desgajarse y enterrar comunidades enteras.
En algunos casos, Agroindustrias Unidas de México ha ofrecido sus bodegas en Jaltenango como albergues temporales, porque son muchas las personas que quieren refugiarse fuera de sus comunidades ante las desgracias que pueden provocar las intensas lluvias en estas montañas.











