"Hermes Chávez * CP. Como una gran problemática casi imposible de vencer consideran los comerciantes del primer cuadro de esta ciudad capital a la delincuencia irrefrenable, debido al círculo vicioso que se genera entre las autoridades ministeriales, elementos de seguridad pública y privada y delincuentes comunes.
Coinciden en senalar que esta situación inicia con los mismos cuerpos policiacos, porque los mismos elementos propician los delitos debido a la enorme corrupción en que están sumergidos, ya que tienen perfectamente identificados a los ladrones, sin embargo, no actúan contra ellos debido a que son sobornados con la famosa ""mordida"".
Como un ejemplo de ello, la senora Nildama Orellana, encargada de una sucursal de Piticó, comenta: ""Han ocurrido robos en frente de la policía y no hacen nada. No vamos lejos, por aquí en San Roque hay una persona que se dedica precisamente a eso. Ahí están los policías y nunca han hecho nada"".
Por su parte, Joel Chávez Antonio, gerente de Moda Telas ubicada en la Calle Central, afirma que es la misma autoridad la que hace la delincuencia: ""Sus propios elementos son corruptos pidiendo 'mordida' a las personas que laboran sin pagar impuestos. De ahí mismo sale la corrupción, de estar pidiendo dinero"".
También el personal femenino de seguridad pública es senalado por algunos empresarios en el sentido de que no cumplen sus funciones, dedicándose durante sus horas de servicio a la ciudadanía a otras labores que no tienen nada qué ver con su empleo.
A este respecto, la senora Isabel Galicia López, propietaria de un pequeno comercio de mochilas, repudia ese comportamiento: ""Esas mujeres policías no deben de estar ahí, porque cuando no se están abrazando con los hombres, se están pintando o están adentro de las tiendas quitando el tiempo"".
Sin denunciar
Los responsables y duenos de comercios, en caso de que logren detener a un delincuente, prefieren no denunciar el hecho debido a la lentitud y la consiguiente pérdida de tiempo que llevan esos trámites, comenzando porque la policía tarda en llegar al ser requerida su presencia.
Posteriormente, tienen que denunciar el robo ante las autoridades competentes, lo cual, indican, tarda demasiado tiempo, el cual prefieren dedicar a cumplir con su trabajo, por lo que optan por recuperar ellos mismos su mercancía o, en el mejor de los casos, cobrarla.
Don Carmelo Estanquero Chilapa, quien está al frente del almacén El Armario, narra: ""De hecho no denunciamos. No hacemos escándalo porque es pérdida de tiempo. En el caso de que denunciemos tardamos de uno a tres días y al rato, otra vez, preséntate. Estamos mal nosotros, es mi opinión, pero por el otro lado las autoridades también deben darle más agilidad a los trámites"".
En el caso de una conocida tienda de víveres, optan por detener a la persona que es sorprendida sustrayendo mercancía y la obligan a pagar los productos y, en el caso de que manifiesten no traer dinero o se opongan a liquidar los artículos robados, son remitidas a las autoridades, ya que cuentan con un departamento encargado de estos asuntos.
Sin embargo, a pesar de las medidas con las que puedan contar para evitar los hurtos, las pérdidas son millonarias, debido a que es un fenómeno que se presenta prácticamente todos los días y en todo tipo de comercios.
""Seguridad"" privada
Un gran porcentaje de los comerciantes entrevistados manifiestan su desconfianza a las agencias de seguridad privada en las que, afirmaron, contratan a cualquier persona, sin verificar ningún dato sobre ellas, lo que propicia que ingresen delincuentes o ex elementos policiacos corruptos.
En este sentido, Carmelo Estanquero senala: ""Nosotros ponemos la seguridad aquí mismo, entre el personal. No contratamos seguridad privada por desconfianza, porque a veces los elementos son cómplices. Cuando contratamos a esas personas vemos que son las que nos están haciendo el mal"".
Joel Chávez, al preguntársele sobre si empleaba este tipo de vigilancia, puntualiza: ""Todo ese tipo de personas están maleadas y han salido de las corporaciones por lo mismo. De ahí viene. No hay un registro donde lleven la capacitación realmente las empresas de vigilancia privada, son ex elementos de seguridad pública, municipales, es pura corrupción"".
De víctimas a victimarios
La manera de operar de los delincuentes, entre quienes hay mujeres y ninos, en muchas ocasiones hacen pasar a los encargados de la vigilancia de los comercios por situaciones muy incómodas, principalmente por las menores, quienes están perfectamente instruidas en cómo comportarse cuando sean sorprendidas en pleno ilícito.
Chávez Antonio es uno de los empleados que sufrió uno de estos incidentes: ""Es un gancho para ellos, traer ninos o ninas. La otra vez me tocó a mí agarrar a una nina con una morraleta llena de telas, y ella empezó a gritar que yo le quería hacer algo. Fue algo muy penoso, pero esa es una forma que ellas usan para no ser detenidas"".
Otra manera en que son seriamente perjudicados los empleados es que tienen que pagar la mercancía que es robada, al no poder comprobar la venta, y en el caso de los propietarios ven reducidas enormemente sus ganancias, por el constante saqueo de sus productos.
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