"Crisis como la que hoy aqueja al Medio Oriente sirven para mostrar al mundo quién influye y quién no en el orden internacional. Si bien México nunca fue factor clave en este tipo de conflictos, cuando menos utilizó una política decidida y congruente hasta finales del siglo pasado. Este ano México se sumó oficialmente al Consejo de Seguridad de la ONU. Tiene la oportunidad de redimir los errores cometidos durante el sexenio foxista y asumir el rol de un país en ascenso que cuenta con una política internacional propia.
Hace cinco anos México ocupó también un asiento en el Consejo de Seguridad. Tuvo la opción de rechazar la intervención estadounidense en Irak o apoyarla. Hizo lo primero sólo después de rehuir las llamadas de George Bush y de esperar hasta el último momento cuando el voto del país ya no importaba para inclinar la balanza a favor o en contra. Esa política sería la peor bajo el actual conflicto; su pronta resolución implica afectar ya sea los intereses israelíes o palestinos.
Es fácil prever que si el criterio dominante para tomar una decisión se basa en la medida más popular dentro del país, el voto mexicano tendría que priorizar la seguridad de los palestinos. Sin embargo, Palestina no es Cuba; es poco probable que el impacto sobre la opinión pública de una resolución favorable a Israel tenga tantas repercusiones contrarias al gobierno como en su momento las tuvo el rompimiento con la isla.
Por tanto, el criterio que realmente debe ocupar la atención del gobierno de Felipe Calderón es la futura relación de México con su principal socio comercial y vecino: Estados Unidos. El aún presidente de esa nación, George W. Bush, ya ha justificado la invasión israelí en Gaza: ""Este estallido de violencia fue instigado por Hamas, que es un grupo terrorista apoyado por Irán y Siria"".
La declaración importa no tanto por la ya conocida inclinación de su gobierno a favor de Israel, sino por la probable influencia de Barack Obama, presidente electo, en esa posición. Recordemos que el equipo del demócrata se coordina con la administración Bush desde su victoria electoral hace casi dos meses.
En campana, Obama dijo favorecer el multilateralismo, lo cual implicaría una condena a acciones unilaterales como la emprendida por Israel al invadir Gaza sin consulta internacional previa. Sin embargo, el lobby judío en Estados Unidos es poderoso y bien podría ser esta otra simple promesa electoral que ceda ante los intereses de la política interna estadounidense.
El inicio de la relación mexicana con Barack Obama quedará influida por una pregunta: zEstados Unidos apoya hoy la invasión israelí con el respaldo del próximo presidente? La Secretaría de Relaciones Exteriores deberá responder esto al hacer los cálculos de su actuar en el Consejo de Seguridad de la ONU.
La democracia fue el tema fundamental de la agenda internacional de México el sexenio pasado. Esta vez, de acuerdo con los discursos del presidente Calderón en sus giras por otros países, parece ser la seguridad. En ese tenor el país debe dar un ejemplo de congruencia.
El gobierno de Felipe Calderón no puede repetir la historia y escudarse en la ""autodeterminación de los pueblos"" para esconder la cabeza. Hay un reconocimiento en general del mundo hacia esta nación por la guerra emprendida contra el narcotráfico, por la ""decisión"" de enfrentar un problema en vez de hacerse a un lado por miedo a las consecuencias. En el conflicto actual, tampoco hay lugar para la medianía. (El Universal)
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