"Ya lo decíamos en este mismo espacio el 5 de mayo: mientras personas con todos los servicios públicos a su disposición reciben en la calle Juan Manuel Torrea N° 42, en la ciudad de México, leche subsidiada, otras que viven en chozas de lámina en la misma ciudad carecen de cualquier beneficio gubernamental.
Las personas entrevistadas en la nota que se publica sobre la pobreza urbana están en esa categoría. Comen dos veces al día los productos más baratos que hallan. Tienen un trabajo, pero en su mayoría es informal y les genera en promedio sólo 100 pesos.
En un ano, medio millón de personas se sumaron a la economía informal, gente que constituye 27.4% de la población económicamente activa del país.
El empleo formal o el ""changarro"" que promovía el entonces presidente Vicente Fox no son soluciones para personas como ellas: con educación básica y una familia de muchos miembros que vive al día. Es más sencillo optar por un puesto ambulante poco redituable a un empleo sin garantías para el trabajador o una ""empresa"" que requiere inversión y enfrentar numerosos obstáculos burocráticos.
La ""falta de recursos"" debe dejar de ser el único argumento para justificar la falta de empleo formal en el país y la escasa eficiencia de programas sociales.
Más dinero o despensas para estas familias no necesariamente es reducción de pobreza cuando tales medidas carecen de indicadores sobre la necesidad de que lo reciban y el beneficio para cambiar su condición arrastrada desde décadas atrás.
Los políticos se pelean por el control de los programas sociales mientras los recursos existentes podrían ser mucho más eficaces para brindar alimento y empleo a quienes en verdad lo necesitan. (El Universal).
"











