La etapa de la adolescencia es complicada y muy peculiar en la vida de todo ser humano; en el caso de las personas con síndrome de Down u otra situación de discapacidad, es aún más compleja.
Sus luces y sombras se entrelazan en distintos quiebros; las limitaciones de estos jóvenes se hacen presentes, como también sus logros y las insuficiencias.
Cada uno ha tratado de adaptarse al mundo exterior, y de igual manera nosotros trabajamos para entender y acoplarnos de la manos hacia ellos.
Muchos adolescentes con síndrome de Down u otras discapacidades comparten los problemas de cualquier otro joven: los cambios, la identidad, el autoestima, el deseo y la rebeldía.
Pero por esta afección del cromosoma extra y sus características especiales, sus objetivos muchas veces quedan truncados, de ahí la importancia de implementar estrategias con el fin de brindarles apoyo emocional, verbal, fomentar su estima, favorecer la vida de amistad y la relación con los demás, y finalmente estimular el desarrollo de su autonomía e independencia.












