Los cuidadores de adultos mayores se desgastan y se enferman mucho más rápido que el resto de la familia si no tienen el apoyo y las precauciones debidas.
En muchos casos desarrollan síntomas de culpa, depresión y ansiedad, factores atribuidos al síndrome del cuidador quemado, que genera un fuerte impacto negativo en su vida.
Gabriela Torruco, médico general certificada en entrenamiento y actualización en emergencias médicas, comentó que si es una mujer o un hombre en matrimonio y tiene que llevar al papá o mamá a casa para cuidar, esto genera problemas fuertes porque no hay una preparación, ya que deben ceder un cuarto y cambiar rutinas de toda la familia.
El cuidado del adulto mayor debe ser algo que nos ocupe a todos, porque todos llegaremos a esa edad, nuestros padres están o llegarán a edad.
Es importante que el cuidador se humanice, tener contacto con sí mismo y su futura vejez, entender el proceso del envejecimiento anatómicamente.
Esto es relevante para saber cómo atender las necesidades del adulto mayor, como moverlo y acomodarlo en una cama o un sillón, cambiarlo, bañarlo.
Es necesario entender que los adultos mayores no son niños, sino que tienen necesidades específicas, “la idea de decir que vuelven a ser niños es equivocada”.
Los cuidadores de adultos mayores deben conocer bien enfermedades propias de la edad, conocidos mejor como síndromes geriátricos, también reanimación cardiopulmonar y primeros auxilios en caso de caídas, ahogamientos o alguna crisis para saber cómo reaccionar.
“Cuidar un adulto mayor que requiere de cuidados especiales da pie al síndrome del cuidador quemado, porque hay sentimiento de culpa porque algunos llegan a desear la muerte de su familiar, pero como cuidador no como hijo, desde lo emocional, a lo que se suma agotamiento físico”, comentó.
Cuidador formal e informal
Hay una diferencia importante entre un cuidador informal, que por lo general es un familiar directo, a un cuidador formal y capacitado.
Los familiares son más vulnerables al agotamiento físico y emocional, porque no saben cómo manejar al paciente y el entorno, dejando a un lado su autocuidado.
Es importante conocer cómo alcanzar un envejecimiento saludable, para llegar en una mejor calidad de vida a esa etapa, sobre todo si hay presencia de una enfermedad crónica degenerativa, o bien, otro factor de riesgo como el Alzheimer.
Tenemos que planear qué vamos hacer en la vejez, desde mi recamara, mi casa, qué va pasar si estoy en silla de ruedas; pensar en quién nos va acompañar, en los ingresos que vamos a requerir para vivir dignamente.












