Publicado el jueves 1 de junio de 2006Sergio Granda / CPDecepcionados porque lo único que han logrado en los últimos años es una capilla de descanso y la pavimentación y encallado del camino al cementerio , tras la venta de 365 hectáreas para el Aeropuerto “ Ángel Albino Corzo”, en el municipio de Chiapa de corzo, denunciaron el cierre de dos pasos que incomunican unas 800 hectáreas de cultivos de maíz, mientras el camino perimetral está semidestruido, así como las casas y cultivos inundados por las aguas provenientes de esta nueva terminal aérea que a más tardar el 23 de junio deberá quedar inaugurada por el gobierno Federal.
Perdieron esperanzas
“Ya pasaron dos años y todas nuestras esperanzas de mejorar, después de que accedimos a la venta de nuestras tierras ejidales, están perdidas y ahora cierran los caminos por órdenes del gobierno Federal, cuando nosotros nunca negociamos con esa instancia, por eso este primer aviso ojalá y no lo tiren en saco roto”, indicaron.
En exclusiva para Cuarto Poder, Carmen Pozo Náfate, representante de los 60 vendedores afectados en “Francisco Sarabia” explicó que dos años después aún existe una minuta que el gobernador Pablo Salazar Mendiguchía no ha cumplido, mientras los dueños de la nueva “ obra federal” cerraron el encallado del aeropuerto por donde deben cruzar para llegar a sus predios, causando daños colaterales, por los que ninguna autoridad se quiere responsabilizar.
Exigencia
“Pedimos al señor gobernador que mande a destapar los dos accesos de entrada y salida de nuestros “trabajadores” porque hace 10 días están cerrados y nuevamente se vive incomunicación como efecto de las lluvias, por eso este primer aviso es para que se nos dé libre circulación y se deje de afectar a unos 130 ejidatarios”, comentó tajante.
Este miércoles en un recorrido de Cuarto Poder por la zona afectada, el grupo de vendedores afectados fue enfático: “Si el gobierno del Estado no hace caso y no manda a abrir los caminos, nos vamos a enojar y romperemos el encallado para poder llegar a nuestros terrenos de cultivo”, advirtió.
Gilberto Nucamendi Molina, presidente de la comisión negociadora para la venta de 365 hectáreas en “Francisco Sarabia”, reconoció que es triste y lamentable que lejos de lograr un mejor nivel de vida, ahora sólo cosechan daños y nada positivo de la minuta de acuerdos pactados.
“A nosotros nos pasó como a nuestros antepasados, nos vinieron a engañar con espejitos y promesas incumplidas”, detalló molesto.
Concesiones y desarrollo
“También estamos pidiendo al gobernador Salazar Mendiguchía que cumpla con la entrega de las 60 viviendas y las 60 concesiones de taxis, microbúses y colectivos pactados en la minuta del 21 de febrero del 2004; actualmente estamos inquietos porque no hay avances y porque presumiblemente íbamos a poder trabajar dentro de las instalaciones del nuevo Aeropuerto Angel Albino Corzo, pero eso no va a ocurrir”.
Promesa incumplida
En materia de desarrollo urbano, lo prometido a los 460 habitantes de “Francisco Sarabia”, reclamaron que siguen esperando la ampliación de sus calles, ampliación del servicio de luz eléctrica, drenaje, educación, vivienda, salud y urbanización.
“Porque ahora estamos peor ya que el desagüe de esta obra esta perjudicando tierras ejidales no vendidas, así como 50 casas que están inundadas en la ranchería Dolores, mientras en nuestra comunidad la pobreza es mayor, ya que tampoco aterrizaron los proyectos prometidos por dependencias gubernamentales”.
Señalan engaño
Un engaño estatal más, es la actual ausencia de la supuesta funcionaria que fungiría como enlace del gobierno del Estado, Sara Pavón, a quien hace unos meses se le entregó una relación con los nombres de los hijos de vendedores de tierras, quienes presumiblemente serían tomados en cuenta para la nueva terminal aérea, añadió.
Finalmente Humberto Macías, propietario de cultivos de maíz inundados por los escurrimientos de aguas de la nueva terminal aérea, dijo “partieron mi terreno en dos y los ingenieros no quisieron hacer caso de que me afectarían con los puentes y el desagüe, convirtiendo mis tierras en un atascadero; no conocen pero vinieron a modificar nuestras vidas y ahora ya no tenemos donde labrar”.
Angustia
De pie sobre uno de los puentes vados, el campesino ve correr el agua dentro de su maizal, aguas que parten en dos lo que en el pasado reciente fue motivo de orgullo y sustento, ahora convertido en un recuerdo.












