Publicado el 9 de febrero de 2006Héctor Narváez /CPDesde el martes, el gobierno comenzó a entregar las viviendas en Huixtla, y también en los terrenos de Santa Ana, pese a que fueron considerados peligrosos al encontrarse a 100 metros de la devastación del Río Huixtla; y sin importar que los pobladores de esa zona, se opusieran a la medida, los funcionarios estatales les dijeron: “lo toman o lo dejan”.
El episodio se dio desde la tarde del miércoles, en la Subsecretaría de Gobierno Zona Costa, dependencia que no debería ser la encargada de entregar las casas a los afectados por “Stan”, sino el Instituto de la Vivienda en Chiapas (INVI); pero ahí fueron citados los representantes de los comités y sus miembros, para firmar su aceptación a la reposición.
Colonos
En una primera intervención, el representante de las Colonias Unidad de Huixtla, Rubén Méndez Monterrosa, evidenció que era una imposición, pero después fue criticado por sus propios compañeros dirigentes de otras colonias, quienes incluso lo acusaron, de haberse beneficiado tanto él como su familia con el programa.
En tanto, en las afueras esperaba otro grupo de damnificados quienes aseguraban que no habían sido tomados en cuenta por su presidente de colonia; además, denunciaban que los certificados de vivienda, en su mayoría, estaban a nombre de otras personas, y no de los verdaderos damnificados.
Encabezados por Fernando Villar Solís, los inconformes pedían el cambio de los representantes de sus comunidades, y que también se resolvieran los certificados, confirmando su rechazo a los predios de Santa Ana.












