La especialista en temas de sismicidad y volcanes, Silvia Ramos Hernández, informó que los últimos tres grandes sismos en América Latina (Venezuela, Chiapas y Colombia) no son eventos raros ni tampoco están relacionados; al contrario, son movimientos que se registran debido a las condiciones de los lugares.
Entrevistada sobre el tema, comentó que los eventos recientes (volcánicos y sísmicos) son parte de la naturaleza de la Tierra, y cuando se libera cierta cantidad de energía, puede ocurrir con erupciones volcánicas o con los temblores.
La investigadora y académica en la Unicach explicó que la proporción de eventos que están ocurriendo en el presente es similar a la del siglo pasado, con la diferencia de que antes había menos densidad poblacional y de infraestructura.
Es decir, ahora hay mayor exposición a estas eventualidades y llama más la atención cuando ocurren los daños. “Desde el punto de vista científico y la dinámica de la Tierra, esto ha ocurrido siempre”, remarcó.
Ramos Hernández, quien se dedica a los estudios de Ciencia de la Tierra y Medio Ambiente, enfatizó que se debe entender que ningún sismo será igual a otro y la destrucción en ciertos lugares con magnitudes similares tiene factores diferentes, entre los que destacan las profundidades y las distancias con los centros poblacionales.
Lo ocurrido hace poco en Chiapas, con un sismo de 7.4 de magnitud, tuvo como ventaja que el evento se desarrolló a 138 kilómetros de la línea de la costa, lo que atenuó la energía que llegó a los centros de mayor población; en consecuencia, los daños fueron mínimos.
La especialista comentó que un factor que influyó en Colombia es que la profundidad fue intermedia, sin embargo, con mucha población en esa región en la que se sintió el movimiento, además del tipo del subsuelo.
Comentó que se ha observado que un elemento que está fallando es la infraestructura, debido a que es la que provoca la severidad de los daños en la población; por eso se debe trabajar más en códigos de construcción con mayor exigencia.
Finalmente, Ramos Hernández aclaró que los últimos tres eventos sísmicos ocurridos en América Latina no son presagios de ninguna catástrofe o fatalidad; lo que se debe incrementar es el interés del comportamiento de la tierra para ver que esos movimientos han ocurrido siempre.












