Aproximadamente cuatro metros de profundidad y dos de diámetro, es la magnitud del hoyanco que ha causado inconformidad desde hace tres meses a ciudadanos tuxtlecos, quienes se lamentan ante la indiferencia de las autoridades y el peligro constante que representa y la falta de atención del Ayuntamiento municipal, el encargado del mantenimiento a la ciudad.
La oquedad se localiza en la avenida Privada 6ª Sur, esquina prolongación del Andador San Roque, Colonia San Roque, en Tuxtla Gutiérrez; en los alrededores se halla un parque al que acuden infantes durante las tardes, aumentando aún más el peligro.
“Lo que pasa que este hoyo se hace más grande gradualmente. Al principio surgió como un bache, después poco a poco se fue agrandando. De repente se desplomó desde la profundidad quedando de este tamaño”, narra Rafael Morales, cuyo portón está frente al socavón.
Y es que la inconformidad de los ciudadanos no es para menos, pues hace unos meses una camioneta con capacidad para seis personas cayó dentro del agujero, informaron los vecinos. Afortunadamente los daños fueron solamente materiales.
En el fondo del hoyanco se puede apreciar el transcurso de un arroyo subterráneo. El joven Morales comenta que hace casi un año, autoridades (no recuerda su dependencia) embovedaron al afluente, pero con las lluvias no sirvió de nada.
El arroyo subterráneo destruyó con su corriente dicha bóveda, ocasionando que la tierra se viniera abajo, derivando en este hoyanco que cada vez se vuelve más grande.
Cabe destacar que durante los tres meses (en que adquirió esta dimensión) ninguna autoridad gubernamental se ha acercado al lugar para verificar, mucho menos para prevenir con señalamientos a peatones y automovilistas que transcurren por la avenida.
“Cuando llueve el agua llega a alcanzar la mitad de la profundidad del hoyo, pareciera que fuese una laguna, lo cual causa temor, pues es menos visible”, añade el joven Rafael.












