“Las causas principales que están induciendo al cambio acelerado en el clima, son las que se encuentran directa o indirectamente relacionadas con el factor humano, es por eso que corresponde a la sociedad y a sus individuos contrarrestar el cambio climático”, dijo Alberto Cedillo, miembro del Sistema Integral del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología e investigador.
Por eso, a partir del año 2012, el Estado mexicano definió dos estrategias, una a mediano y largo plazo que es la Estrategia Nacional de Cambio Climático, y otra a corto plazo, que es el Programa Especial de Cambio Climático.
La responsabilidad ante el mundo que asume el Gobierno federal se encuentra plasmada en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), foro en el que se comprometió a instrumentar y actualizar el actual marco legal en materia ambiental.
Derivado de este compromiso adquirido a nivel internacional, surge la necesidad de darle un carácter de obligatoriedad a los programas y disposiciones hídricas y forestales instituidos, incluirlos en las disposiciones legales federales, estatales y municipales, al mismo tiempo que se busca una mayor participación ciudadana.
En materia hídrica, por ejemplo, hay deficiencias derivadas de una desordenada administración de los recursos hídricos, por eso el Programa Nacional Hídrico 2014-2018 propone el fortalecimiento de la gestión integrada y sustentable del agua mediante líneas de acción estratégicas para lograr la seguridad y sustentabilidad de este recurso.
De las descargas de aguas residuales provenientes de los centros urbanos, solo el 35 por ciento es tratada, a su vez, las que provienen de industrias solo se trata el 15 por ciento.











