Cada 24 de junio se conmemora el Día del Socorrista, una fecha que reconoce la labor de miles de hombres y mujeres que atienden emergencias, accidentes y desastres. En Chiapas, donde fenómenos naturales, accidentes carreteros y emergencias urbanas forman parte de la realidad cotidiana, la labor de las y los socorristas continúa siendo fundamental para atender situaciones que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Origen
La conmemoración tiene su origen en la Batalla de Solferino, ocurrida el 24 de junio de 1859 en Italia. Tras presenciar miles de heridos abandonados en el campo de batalla, el filántropo suizo Henry Dunant organizó a voluntarios para brindar atención sin distinción alguna a las víctimas.
Aquella acción humanitaria dio origen al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, así como a la celebración que hoy reconoce a socorristas y paramédicos en todo el mundo.
Uno de los testigos de la evolución de esta labor es José Francisco García Gómez, veterano del cuerpo de socorristas de la Cruz Roja Mexicana en Tuxtla Gutiérrez, quien ingresó a la institución en 1977, cuando la delegación se encontraba en las inmediaciones de lo que hoy es el parque de La Marimba.
Durante más de una década participó en la atención de emergencias y llegó a desempeñarse como subcomandante de socorristas.
Recursos limitados
Recordó que en aquellos años el trabajo se realizaba con recursos limitados y muchas veces era necesario improvisar materiales para atender a los pacientes.
“Las ambulancias de antes eran muy diferentes. Teníamos muchas carencias y buscábamos la forma de resolverlas para poder movilizar a los lesionados”, comentó.
Propósito
Más allá de la tecnología y los avances en capacitación, aseguró que el espíritu del socorrismo permanece intacto: servir al prójimo sin esperar una recompensa económica.
“Aquí nadie lo hace por dinero. Es una labor de corazón, de ayudar a quien lo necesita en un momento difícil”, expresó.
El trabajo de atención a emergencias continúa recayendo en decenas de voluntarios que cubren guardias permanentes en la delegación de Tuxtla Gutiérrez.
Por otro lado, Francisco Roblero Vázquez, jefe de guardia del turno nocturno de los sábados en el cuerpo de socorristas, explicó que las emergencias son canalizadas a través de los sistemas de comunicación y distribuidas según las zonas de atención.
Demanda
En una sola noche, un grupo de entre ocho y diez socorristas voluntarios puede atender entre cinco y seis servicios de emergencia, principalmente durante la madrugada, cuando otras corporaciones tienen unidades ocupadas.
“Actualmente uno de los problemas que más estamos atendiendo son los accidentes de motocicleta. Es el índice más fuerte que tenemos en estos momentos”, señaló.
Además de los percances viales, los socorristas enfrentan situaciones relacionadas con violencia, caídas, enfermedades repentinas y otros incidentes que requieren atención inmediata.
Uno de los principales retos que enfrenta en la actualidad la institución es la incorporación de nuevos voluntarios.
“Necesitamos más personas que quieran integrarse”, explicó.
A pesar de los desafíos, aseguró que la motivación sigue siendo la misma después de más de 35 años de servicio voluntario.
“Es una satisfacción personal. La Cruz Roja la llevamos marcada en el corazón. Para muchos de nosotros esto ya es un estilo de vida”, afirmó.
Además del voluntariado, los socorristas destacaron la importancia de las colectas y aportaciones ciudadanas, recursos que permiten mantener operativas las ambulancias, adquirir equipo médico y garantizar la atención gratuita a miles de personas.












