Sofía Corzo, impulsora del ballet en Chiapas

Sofía Corzo, impulsora del ballet en Chiapas

Para la danza se necesita esfuerzo y pasión, y Sofía Corzo es prueba de ello, una bailarina y maestra, que resume su vida en el amor y la dedicación por este arte.

Desde hace más de 17 años se dedica a impartir clases en las instalaciones del Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa, que se traducen en un motor importante para la enseñanza del ballet clásico y la danza contemporánea en la niñez chiapaneca.

Comenzó su carrera a los nueve años de edad aprendiendo baile español; a los 11 años conoció a Margarita Nava, una maestra con prestigio y mucha técnica que se mudó a Chiapas y que durante cinco años fue su mentora.

“En Chiapas existían pocas escuelas donde aprender danza, gracias a la maestra Margarita, que llegó a Chiapas de la Escuela Nacional de Danza, obtuve una formación más sólida en el ballet clásico”, dijo.

La oriunda de Tuxtla Gutiérrez, dijo que la época más difícil para ella fue cuando dudó que el ser bailarina fuera su profesión, por lo que se alejó un tiempo, pero al pasar algunos años la danza regresó a su vida para no irse jamás.

Sofía Corzo, quien se ha caracterizado por su manera autodidacta de aprender, ha contado durante su preparación técnica como bailarina, con maestros de reconocido prestigio nacional como Guillermo Arriaga, Miguel Ángel Palmeros y Rodolfo Reyes Cortés, además de haber participado en diferentes cursos en la Ciudad de México.

“Aprendo mucho a través de las nuevas tecnologías como es el internet, soy autodidacta y he encontrado en esta herramienta una manera muy profesional de prepararme”, subrayó.

Mencionó que las escuelas de ballet profesionales exigen cierta forma en la cadera y mucha estética en el cuerpo, por lo que muchas bailarinas son rechazadas por esto. Sin embargo, para ella, el no ser aceptada en alguna escuela profesional no significa que no puedan practicar o enseñar ballet, depende de la disciplina y el amor que cada persona tenga por la danza.

Su entrega por la enseñanza surgió desde muy joven, decidió tomar algunos cursos de profesionalización en la docencia para ampliar sus conocimientos, después de algunos años le surgió la oportunidad de instruir dentro del Teatro de la Ciudad, lo que significó una enorme oportunidad de dedicarse en tiempo completo a la danza.

Asimismo, la maestra comentó que una limitante para los futuros bailarines de ballet clásico en Chiapas son los altos de las academias, ocasionando que muchos abandonen el sueño de bailar, por no poder pagar las elevadas colegiaturas.

La bailarina recordó que de pequeña, un día sus padres la sentaron en la mesa de su casa y le dijeron que tendría que abandonar sus clases de ballet por problemas económicos, lo que le ocasionó un gran desánimo.

Por eso, dentro de su academia de danza tiene alumnas becadas al 100% para apoyarlas en su proceso formativo como bailarinas. De igual forma, imparte clases gratuitas los días sábados en las instalaciones del Museo Regional Chiapas del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

“Mi propósito y el de mi academia Danza Sana, es ofrecer que el ballet clásico no sea una actividad solo para la clase social alta, si no para toda persona que desee aprender y tenga amor por la danza”, expresó.

Además de practicar el ballet clásico, otra pasión que corre por sus venas es la danza contemporánea, que representa una manera más libre de expresarse.

“En la danza contemporánea puedo crear una coreografía de cualquier tema, es mi manera de expresar lo que siento, cuando bailo me olvido de todo y solo soy yo”, mencionó.

A sus 48 años de edad no ha pensado en dejar de bailar, pretende ser gestora en la danza chiapaneca para promover y buscar apoyos para bailarines que deseen dedicarse al mundo del ballet clásico.

Tres veces a la semana, 70 alumnos se dan cita en el Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa, en punto de las cinco de la tarde, para disfrutar y aprender una de las disciplinas más exigentes, a través de las indicaciones de Sofía Corzo.