"Como una demostración ""de cariño, aprecio y amistad que nos une a ambos pueblos y que es más fuerte que cualquier otra cosa"" -según palabras del embajador de México en Nicaragua, Raúl López Lira-, el Gobierno de México entregó este jueves en Managua mil 500 nuevas despensas alimentarias, paquetes de higiene y cobertores, destinados a familias de ese país alojadas temporalmente en albergues tras resultar afectadas por las lluvias en octubre pasado.
Además, de acuerdo con un cable informativo fechado ayer en esa nación centroamericana, el recién reelecto presidente, Daniel Ortega, pondrá en marcha en breve dos tramos de carretera en el departamento de Matagalpa, construidos con apoyo financiero de México.
Los tramos de carretera San Ramón - Muy Muy, de 43 kilómetros y Matagalpa - Jinotega, de 40 kilómetros, fueron desarrollados gracias a un crédito concesional otorgado por el Gobierno de México.
El Gobierno Federal, con este gesto, muestra en verdad no únicamente la solidaridad que le ha sido característica, sino un fuerte carácter impasible ante desaciertos de ese vecino del sur que en meses pasados apenas, en voz de Daniel Ortega, se ha permitido criticar la soberana política antidrogas de México sin ton ni son.
Es el caso que Nicaragua no es ajeno a la influencia de las mafias del narcotráfico, lo cual podría ser motivo suficiente para que el Ejecutivo de ese país fuera más cauto y respetuoso, sin embargo no es así.
Otra cosa es la población, otra la sociedad, por ello es muy positivo que nuestro país se muestre así en Latinoamérica.
Llama la atención lo anterior, pero en el pasado lejano, otro mandatario de esa misma región, Guillermo Endara, entró por iniciativa propia en un conflicto por razones incluso graciosas con el entonces presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, y no obstante las ofensas de aquél, las cuotas de petróleo subsidiado de México continuaron sin alteración alguna hacia Panamá. Fue la llamada prensa nacional mexicana la que en represalia se atrevió a criticar a la primera dama de ese país centroamericano.
Evidentemente episodios se han presentado, pero -quitando la invitación a comer y partir a Fidel Castro- siempre nuestro país ha sabido mantenerse en la vía de la propiedad.
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