El futbol llanero se juega sin reflectores, es el alma de los jugadores de élite, sin esperar recompensa alguna más que la satisfacción de ver a tu equipo ganar y gritar ¡goool! con los amigos que domingo a domingo se reúnen para jugar de este deporte.
Rodeados de sus amigos, novia, esposa e hijos, que los apoyan desde cualquier lugar, ya sea una banca, parados en una esquina o pegados a la malla pendientes de lo que sucede dentro del campo, esperando un descanso de los jugadores para que niños y niñas se adueñen del terreno de juego para patear una balón.
Con esta algarabía las ventas de frituras, agua y otro tipo de bebidas en algunos casos también son parte del ambiente que ocurre entorno al juego del llano, además de pequeños juegos que hacen los niños y sus amigos.












