Somos la tercera entidad con mayor volumen de madres niñas

“Niñez interrumpida, matrimonio infantil y adolescente en México” es el nombre de la investigación realizada por el Consejo Nacional de Población (Conapo) en la que colocan a Chiapas como la tercera entidad con mayor volumen de madres niñas del país.

El estado ocupa el segundo lugar en grado de marginación: 13.7 % de la población es analfabeta (el más alto); solo 48 % cuenta con educación básica; 56 % de 10 a 14 años reside en zonas rurales; 31 % de adolescentes habla alguna lengua indígena; y 1 % se considera afrodescendiente.

La desigualdad de los niveles de fecundidad en Chiapas es enorme. Mientras en el municipio de Mitontic la tasa de fecundidad de adolescentes de 15 a 19 años es de 332 nacimientos por cada mil adolescentes, en San Andrés Duraznal es de 215 por mil, en La Libertad y Sunuapa de 15 y de 25 nacimientos por cada mil adolescentes.

La razón de fecundidad forzada en niñas de 10 a 14 años descendió de tres nacimientos por cada mil niñas en 2015, a 2.8 nacimientos en 2022.

El Consejo recopiló el testimonio de Esperanza, una adolescente de 17 años tsotsil, originaria de la localidad Chilimjoveltic, municipio de San Juan Chamula.

Ella cuando cursaba el quinto año de primaria cuando su padre le dio la orden de abandonar la escuela, ya que pronto cumpliría 12 años y debía ser dada en matrimonio. Ante dicha imposición dice haber sentido miedo y enojo, ya que quería ser enfermera, seguir estudiando la secundaria, pero la decisión ya estaba tomada.

“En ese tiempo lo que menos me gustó fue que mi papá me buscó un marido. Yo no quería casarme y estar como mi hermana, que le pega y le grita el hombre; los maridos pegan, gritan y son borrachos”, externó.

Por tanto, Esperanza decidió migrar a San Cristóbal de Las Casas en busca de empleo, pero tratando de evadir el matrimonio y la violencia familiar que experimentaba en su hogar. Esperanza lo logró, tomó una decisión, la ejecutó y cambió el curso de vida que su familia tenía pensado para ella.

Una vez en la ciudad enfrentó diversas circunstancias relacionadas con la informalidad laboral, la presencia de violencia vinculada a su género en el espacio público, la discriminación y maltrato que recibía de su empleadora, lo que la empujo a volver a su comunidad.