"Ser mujer y ser ciudadana solían ser condiciones adversas para la participación política, porque a la dificultad que de suyo representaba ser mujer, se agregaba la debilidad del ciudadano, por su falta de experiencia y recursos organizativos propios, a pesar de la popularidad que pudiera tener como dirigente social. Y como la política ha sido difícil, muchas mujeres se han interesado sólo al experimentar problemas muy graves en su vida personal, su trabajo, sus hijos, su vivienda. Isabel Miranda de Wallace ha seguido esta trayectoria típica, su carrera empezó con una tragedia: el secuestro y asesinato de su hijo en 2005. Fue a raíz de esa experiencia que desplegó sus facultades de liderazgo y su iniciativa política con gran éxito; fundadora y presidenta del Movimiento Blanco, en 2009 promotora de la Ley General de Víctimas de Secuestro, en 2010 se hizo acreedora del premio nacional de derechos humanos.
A pesar de que ella reclama su autonomía política respecto de los partidos, desde hace tiempo se le ha visto figurar cerca de personajes panistas, como Josefina Vázquez Mota, por esto no sorprende tanto su candidatura al gobierno capitalino que ahora lanza el PAN.
Además, porque el desprestigio de los partidos y de los políticos en el siglo XXI es tan grande, que ser mujer y ciudadana sin partido representa una ventaja. Sin embargo, lo que realmente importa es el contenido ""ciudadano"" y de ""género"" de los proyectos de gobierno que proponen las y los candidatos.
La perspectiva de género es un paradigma de análisis social que hace visible la aportación de la mujer en todos los ámbitos de la actividad pública o privada y el origen profundo de las desigualdades entre los géneros. Éste no parece ser el interés principal de Isabel Miranda y más difícil aún que el PAN asimile esta perspectiva, cuando ha sido un activo promotor de políticas que directamente atentan en contra de la libertad de decisión de las mujeres sobre su propio cuerpo.
Otro gran tema es la perspectiva ""ciudadana"" que podría identificarse con la participación en los asuntos públicos de los ciudadanos (que no son políticos profesionales). La posibilidad de intervenir en los asuntos públicos desde una perspectiva ciudadana es diferente a la lucha por el poder y el prestigio personal, o los beneficios materiales que éstos otorgan a los políticos profesionales. Se trata de un compromiso generoso, que supone esfuerzo, tiempo y recursos para incidir en temas de interés público. Algunos dirigentes con experiencias similares como Javier Sicilia han preferido mantenerse al margen de los intereses partidarios; otros, como Alejandro Martí, consideran que la candidatura de Isabel Miranda revela un importante proceso de democracia participativa. Recientemente ella comentó en una entrevista: ""no es el PAN el que me usa, yo estoy usando al PAN"". Pero en los hechos, su candidatura ya ha tenido un reflejo positivo para este partido, lo que puede confirmar la hipótesis de que ahora se ven mejor las mujeres candidatas, y más aun si éstas son ""ciudadanas"".
Sin embargo, el problema de fondo está en traducir la perspectiva ciudadana en la estrategia de acción de un partido político donde la lógica es otra. Los ciudadanos que llegan a obtener una candidatura carecen de la vinculación con las redes de poder y los intereses de corto y largo plazo, que constituyen el sustento de la acción colectiva en los partidos. Es muy difícil que cambien las reglas del juego. Por lo mismo, su capacidad de incidir en la política ""desde adentro"", convirtiéndose en políticos profesionales, es menor que cuando actúan como dirigentes del movimiento ciudadano y tienen una influencia directa en la opinión pública, precisamente por ser outsiders.
Parece evidente que la candidatura de la señora Wallace ha ganado simpatías para el PAN, pero todavía parece muy dudoso que ella gane la elección constitucional, y si llegara a triunfar sería todavía más difícil imaginar cómo podría articular un gobierno con una perspectiva ciudadana.
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