Son una nueva generación

"Carlos Herrera * CP. Alejadas de organismos feministas pero luchadoras sociales desde siempre, las mujeres del municipio indígena de Zinacantán se han ido abriendo caminos para hacer respetar sus derechos, para tener una mejor vida en pareja y para ir desterrando la violencia de sus hogares.

La emancipación de la mujer zinacanteca está viviendo ahora una etapa que llama la atención no sólo porque han estado trabajando para disminuir el maltrato familiar, sino además por llevar toda una vida diferente, sobre todo entre las más jóvenes, muchas de ellas que ya deciden si quieren casarse o no.

Anos antes esto no ocurría, senala Rosa Ernestina Hernández Vázquez, de 22 anos de edad, quien refiere que ahora las mujeres del municipio de Zinacantán viven la etapa del noviazgo, un fenómeno social reciente: ""La situación de la mujer ya ha cambiado, antes no tenía uno la libertad de salir, de expresarse, de escoger a su pareja, ahora ya escoge uno a su pareja, se hablan, se hacen novios.""

Sin miedo o vergüenza por lo que antes sólo contaban entre ellas, Hernández Vázquez relata a este reportero: ""Antes cuando iban a casarse te presentaban a una persona que lo habían visto de lejos, pero cómo va haber amor así si no lo has tratado nunca, eso ya ha disminuido en esta cabecera municipal.""

Estudiante de preparatoria abierta, Rosi Hernández asegura que hay una nueva generación de mujeres, ""ahora están viendo de que si se casa uno joven no disfrutan su juventud, no viven sus cosas de soltera"".

Recuerda que antes, las mujeres de Zinacantán y muchas mujeres de otros municipios de la zona Altos de Chiapas se casaban entre los 13 ó 14 anos de edad: ""Te veían que medio te formaste como mujer venían a pedirte los pedidores, luego sufrían por los golpes del marido y tenían miedo divorciarse.""

Rosa cuenta que su madre fue una de las mujeres que por anos sufrió el maltrato físico por lo que tuvo que separarse de su cónyuge hace siete anos; desde entonces viven una vida diferente, ya no hay violencia.

""Hay casos de mujeres que han sido golpeadas hasta causarles la muerte o dano psicológico grave; si no está lista la comida, su ropa limpia, es motivo para discutir, las pobres mujeres desde muy temprano tienen que tener listo todo, se levantan desde las cuatro o cinco de la manana"", comenta Rosi Hernández.

Menciona que incluso en algunas ocasiones las mujeres tenían un valor monetario: ""Cuando un muchacho le gustaba una muchacha llegaba con sus papás, con otros senores que llegaban a pedir, decían 'cuánto van a pagar: 10 mil pesos u 8 mil pesos', los papás pedían tal dinero para dar su permiso.""

Luz Angélica Martínez Alegría, directora de la Estancia de la Mujer de Zinacantán, un organismo dependiente del Gobierno Municipal de dicho lugar instalado apenas el pasado mes de de diciembre, confirma lo que dice Rosa Hernández e informa que en dicha estancia recibe de tres a cinco quejas por semana sobre maltrato físico, la falta del pago de pensión, o que el marido ""toma mucho"".

Joven indígena de 20 anos de edad y quien rechazó casarse a los 12 anos de edad, Luz Angélica Martínez indica que cuenta con el apoyo de la Procuraduría de la Defensa de la Mujer para hacer mejor su trabajo.

Manifestó que las mujeres son atendidas en su propia lengua, en este caso el tzotzil, para que tengan confianza. Agregó que cuando el problema se torna grave acude al Juzgado de Paz y Conciliación para que el caso sea atendido por el juez y que imparta justicia respetando el derecho de la mujer.

Explicó que este servicio no busca generar un rechazo hacia el hombre, también el cónyuge es tomado en cuenta para que, entre pareja se busque una solución al problema ""llegan a quedar bien entre ellos y sin ninguna separación, se han vuelto a juntar y no han venido a decir que se pelearon de nuevo"".

Es más, destacó que los primeros en recibir un curso sobre derechos de la mujer y equidad de género fueron las mismas autoridades municipales de Zinacantán, entre ellas el alcalde Antonio Conde Vázquez, quien ha otorgado las facilidades para que funcione esta oficina de forma independiente.

Pero aún falta mucho por hacer, ataja Rosa Hernández: ""Ahora ya podemos tener novio, pero el novio muchas veces manda a su hermanito a cuidar a la novia cuando ella sale a San Cristóbal de las Casas, quieren controlar tu vida y nosotras queremos que nos vean como personas que tenemos derechos.""

""No todos son así pero la mayoría son machistas, hace falta más libertad, que sea igual, tampoco queremos dejar atrás a los hombres"", plantea Rosa Hernández, quien dijo que el tener novio o casarse no debería ser sinónimo de sufrimiento; ""muchas mujeres indígenas quieren seguir estudiando pero acá nos dicen: 'tu trabajo es tener hijos, cuidar la casa y atender al marido', esto tiene que cambiar"".

"