Soplan vientos de democracia

"A. Domínguez/ H. Ortiz/M. González * CP. Son tiempos de reconciliación y armonía. Es tiempo de crecer juntos sociedad y gobierno en la búsqueda de mejores oportunidades que conlleven al desarrollo sustentable de nuestro estado, senaló Patrocinio González Garrido durante la conmemoración a su padre Salomón González Blanco.

El cabildo de Tuxtla Gutiérrez determinó rendir homenaje a uno de los chiapanecos más distinguidos: Salomón González Blanco; y por ello, desde ayer, ese es el nombre del jardín recreativo que anteriormente se denominaba Joyo Mayu, (vocablo zoque) que significa flor de mayo.

A este evento acudió el gobernador Juan Sabines Guerrero, el pleno de su gabinete y los representantes de los Poderes Legislativo y Judicial a rendir un sentido homenaje a Salomón González Blanco, ""uno de los más grandes hombres de la vida política de Chiapas y del país del siglo pasado y del milenio anterior"".

En este contexto, el hijo del homenajeado y también exgobernador, Patrocinio González Garrido, hizo acto de presencia al tiempo de festejar el evento que -senaló- es una muestra de los nuevos y buenos vientos que soplan en el estado; tiempos donde el desarrollo, la igualdad y el progreso caminan de la mano de la democracia.

En entrevista exclusiva, el exmandatario actualmente radicado en Estados Unidos senaló estar muy contento de regresar a tierras chiapanecas, donde tiene grandes recuerdos, entre ellos el espíritu vanguardista del senor Conrado de la Cruz Jiménez, fallecido director del periódico Cuarto Poder.

En el acto, González Garrido, acompanado del gobernador del estado de Chiapas y demás autoridades, emitió un conmovedor discurso que hizo hincapié en las muestras de carino y agradecimiento al pueblo chiapaneco. Agregó también una semblanza del momento histórico y social en el que se encuentra el estado.

Abundó que se trata de una oportunidad de crecer como estado y sociedad hacia el camino de la modernidad y el progreso sustentable.



Aquí el discurso:

Hace 15 anos que no tengo un micrófono frente a ustedes y de verdad son muchas las cosas que quisiera decirles; evocar recuerdos, hacer anoranzas, replantear suenos, expresar anhelos.

Sin embargo, no se vale; yo en esta ocasión tengo la encomienda de mi familia que me dijo que podía yo hablar en este acto solamente para dos cosas. Una, para decir a nombre de ellos y a nombre propio, para decir, gracias, muchas gracias.

Por otra parte, para relatarle dos o tres hechos de la vida de nuestro bisabuelo, abuelo y padre. Quiero empezar por decirle al senor gobernador que estamos muy agradecidos por este acto conducido desde la presidencia municipal, pero sabemos todos que la voluntad política de un estado gira en torno a su gobernante y que él, es el que marca en mucho los rumbos de la entidad.

Por ese motivo senor gobernador, quiero decirle que un gobernante que honra se honra a sí mismo, porque demuestra grandeza de espíritu y vocación de hombre de estado.

A mi amigo el presidente municipal es poco lo que le puedo decir; sabe el afecto que a su padre y a mí nos une y no me causa la menor extraneza que haya tenido la disposición junto con su ayuntamiento de otorgarle esa distinción a mi padre.

Ahora, Salomón González Blanco, aquí ya hemos escuchado mucho de lo que es la carrera política, la vida pública de él. Yo creo que repetir que es el hombre que ha durado más al frente de una Secretaría de Estado es redundancia, yo creo que decir que es el único chiapaneco y el único mexicano que ha ocupado los más altos sitiales de los tres poderes de la Unión, es una redundancia.

Qué decir: que amó profundamente a Chiapas, creo que no lo es, porque quiero precisarlo: Salomón González Blanco amó a Chiapas en muy diversas formas, la primera imbuyéndonos a toda la familia el orgullo de ser ante que nada, chiapanecos y después tratar de ser buenos mexicanos.

En segundo lugar, porque en todo el andar de su vida él se preocupó por ser un medio para servir a los chiapanecos. Como maestro universitario se dedicó a estimular a los estudiantes que tomaban el curso de Derecho de Trabajo con él para que incursionaran en otras áreas del conocimiento y se formarán más y mejor. Fueron muchas las becas que él otorgó y muchos los empleos que consiguió en la Secretaría del Trabajo o molestando a sus amigos del gabinete para que cualquier chiapaneco tuviera un ingreso modesto y pudiera estudiar en la universidad.

Su amor a Chiapas lo hizo evidente al aceptar venir a gobernar cuando ya era el ocaso de la vida y él propuso al presidente López Portillo que fuera alguna de otras dos personas quien ocupara el cargo, él le dijo a López Portillo, a Chucho Reyes Peroles y a Jorge de la Vega en una reunión que tuvo, que él ya había cumplido su tarea con México, pero que Chiapas tenía dos gente que podían gobernarlo y gobernarlo muy bien y le dijo que uno de esos era Juan Sabines, que era el hombre más popular del estado y el otro era Patrocinio que era un hombre también calificado para gobernar aunque no tenía la popularidad de Juan Sabines.

El presidente, el Secretario de Gobernación y el Gobernador saliente, creyeron que el maestro Salomón debería de ocupar el cargo y lo ocupó. En el tiempo que estuvo al frente del gobierno desesperó, vio que los problemas de Chiapas se convertían en estadísticas al llegar a México y no provocaban emoción ante la deuda que se tenía con la entidad.

En su desesperación cometió un sacrilegio que un viejo político como él no podía cometer, en la reunión de la República celebrada en Palenque le pronunció al Presidente López Portillo un lapidario discurso de denuncia y de rabia, López Portillo ante su maestro se emocionó, pero la estructura de la burocracia federal peleó y ahí terminó el mandato de don Salomón.

Aparte de eso, quisiera decirles que él fue un hombre que en su vida familiar fue simple, amoroso, carinoso y que a nosotros sus hijos y a sus nietos, nos dio lo más grande que una figura como él puede dar, nos dio respeto, nunca se metió con nuestras vidas, no enjuició nuestros actos, principalmente a mí me dejó cometer mis barbaridades en las que no estaba de acuerdo porque eran muchas nuestras diferencias, pero nos unía precisamente ese respeto mutuo que nos teníamos.

Como amigo, fue entranable amigo, muy afecto a la conversación, bueno para el trago, participante en las envolturas en seda que motivaban facetas muy intensas de su vida, pero así era don Salomón, un hombre de gran sentido del deber, un hombre de gran pasión y de amor por la vida.

Salomón González Blanco no fue un genio, ni está en la escala de los dioses, fue simplemente un hombre, pero creo que un gran hombre.

Así pues, uno de los parques más representativos de la capital del estado a partir de ayer lleva por nombre ""Parque Salomón Gonzáles Blanco"". Es este un homenaje a uno de los más grandes iconos de la política que ha tenido el estado.

Honor a quien honor mere pues, y sea por la necesidad de mantener vivo el recuerdo de los más granes insignes de Chiapas.

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