Su casa aguantó tres sismos; una lluvia la derribó

Su casa aguantó tres sismos; una lluvia la derribó

Don Humberto Díaz Morales vio la noche del domingo cómo el techo de su casa se derrumbó después de una precipitación que duró más de dos horas. Aunque vive solo y tiene 86 años y no piensa mudarse a un albergue.

Solamente quedó en pie uno de sus cuartos, el cual tiene techo de lámina. La mayor parte de sus casa quedó inhabitable. Lleva 60 años viviendo en el inmueble, dice que era de su madre, ella lo construyó con su esfuerzo.

“Desde el terremoto quedó un poco dañada (la casa). Ayer (el domingo) cuando llovía vi como cayó de trancazo el techo. Gracias a dios estaba hasta el fondo de la casa. Tengo mi cuartito que es de ladrillo y techo de lámina, ahí no hay problema”, señaló Díaz Morales.

Ubicado en la calle privada de la 8ª Oriente, entre 5ª y 6ª Sur, de la colonia Centro en Tuxtla Gutiérrez, don Humberto dijo que Protección Civil Municipal acudió la mañana de este lunes para reubicarlo a un albergue y para avisarle que un camión llegará recoger los escombros.

Pero él rehusa a abandonar su casa por dos razones: la primera porque ahí es su hogar y aún queda en pie su cuarto donde puede vivir perfectamente; la segunda es por las dos mascotas que tiene, las que cree no aceptarían en el albergue.

“Aquí no tengo familia; tengo un sobrino que me vino a ver y se acaba de ir. En San Cristóbal de Las Casas sí tengo mucha familia. También tengo un sobrino ha sido tres veces diputado en el Congreso, se llama Mariano Díaz Ochoa, también ha sido presidente municipal dos veces de San Cristóbal, espero que me vengan a ver, digo”, agregó.

Indicó también, que PC Municipal le señaló que estuviera pendiente para el camión que recogerá todo el escombro, eso ha sido el único apoyo que ha recibido, solamente sus vecinos se han solidarizado brindándole algunos víveres.

Durante la entrevista un vendedor de paletas de hielo, a bordo de su automóvil, pasó frente a la casa, “ya cayó su casa” le comentó don Humberto, el vendedor se detuvo para cerciorarse de que su cliente y amigo estuviese bien —está usted con Dios, ni que la pase nada—, dijo el vendedor al descender.

El comerciante platicó unos momentos con don Humberto, extendió su mano para regalarle varias paletas y se despidió deseándole buena suerte; el vecino de a lado cuida a sus dos perritos mientras desocupan la casa de las ruinas.

“Mis vecinos no me han abandonado, me vienen a ver constantemente. En mi cuartito nada pasa, puede estar lloviendo toda la la noche y no pasa nada”.

Para Díaz Morales cualquier apoyo es bueno y bien recibido, pero lo que más le urge son láminas, cemento o cualquier otro tipo de material de la construcción, para que pueda levantar nuevamente su techo.

Don Humberto sonríe al recordar que no fue el terremoto de 7 de septiembre, ni el sismo con epicentro en el estado de Puebla, mucho menos el pasado temblor de 6.2 grados, sino que fue la lluvia la culpable de colapsar el techo de su hogar.