La advertencia que ha lanzando la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) de imponer hasta 10 años de cárcel a quienes suban de forma arbitraria el costo al precio del kilogramo de la tortilla fue calificada, por parte del grupo de los Industriales de la Masa y la Tortilla, como una acción de persecución y acoso hacia el sector empresarial, pero no es ningún impedimento para que este lunes se haga oficial el aumento de entre 50 centavos y un peso al kilogramo de este alimento básico.
José Ramón Salazar Ballinas, presidente de los Industriales de la Masa y la Tortilla en Chiapas, dijo que el incremento será variado en cada región y no descartó que algunos locales opten por no aplicar dicha disposición por temor a sanciones millonarias.
Entrevistado sobre el tema, Salazar Ballinas recordó que, en tan sólo un año, las harineras encarecieron este producto al subirle mil 800 pesos más por tonelada, lo que genera una repercusión directa para los negocios que producen la tortilla.
“Esos sí son delincuentes -los de la Profeco- porque manejan las reglas, las normas y las leyes a su antojo y atacan a la gente que trabaja y se defiende; hablan de desarrollar a los pequeños negocios y nosotros no somos los culpables”, reclamó.
El líder de los Industriales de la Masa y la Tortilla aclaró que el costo al kilogramo de este producto está liberado y, mientras el precio sea visible al público, la misma ciudadanía es libre de comprar en los negocios que consideren como mejor opción.
Descartó que la decisión de aumentar el precio a partir de este lunes signifique alguna práctica monopólica; al contrario, explicó que el aumento de la harina representa el 50% de toda la producción de este alimento y el resto se divide en el consumo del gas, luz, agua y los salarios.
Salazar Ballinas insistió que los pequeños empresarios no son delincuentes; por el contrario, generan empleos, mientras que la Cofece no produce ni un tomate pero sus representantes gozan de salarios lujosos; en cambio los tortilleros, remarcó, luchan por no quebrar en sus negocios.
“Es una manera, de verdad, despiadada de perseguir a la industria, cuando hay precios” que son variables en la misma capital de Chiapas debido a que cada negocio tiene un costo diferente al producir la tortilla.
Finalmente, Salazar Ballinas aclaró que con factura en mano comprobarán a la Cofece y a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) del aumento que ha tenido el tonelaje de la harina, lo que trae como consecuencia que se tenga que aplicar un nuevo ajuste en la elaboración final de la tortilla, sin que ello que represente una práctica monopólica o persecuciones sin sentido.












