Subida de las virgencitas

Subida de las virgencitas

Salieron de Plan de Ayala rumbo a Copoya. Desdeñando un calcinante sol, los cansados pies de unas 120 personas ignoraron el candente asfalto y subieron la empinada cuesta de regreso a casa, para retornar a su nicho vacío a las Vírgenes del Rosario Copoyita, la Candelaria y Santa Teresita de Jesús.

La bajada fue el pasado 30 de enero, en un ambiente festivo. Ese día estuvo nublado e hicieron el recorrido unas 150 personas; no hubo apoyo de Tránsito Municipal. Esta vez fue diferente: El sol quemó a más de 40 grados, fueron unas 120 personas las que hicieron el recorrido y sí hubo apoyo de los agentes de vialidad de Tuxtla Gutiérrez.

Las tres vírgenes fueron sacadas de su nicho, envueltas en petates, con flores y hojas de Chucamay. Entre cohetes y música regional los devotos creyentes iniciaron el viaje de regreso a eso de las 10:45 horas, partiendo de Plan de Ayala.

A las 11:30, el grupo de feligreses llegó al libramiento Sur y Carretera a Villaflores. Cohetes, música de tambor y carrizo trataban de infundir ánimo a los cansados viajeros, ya con el rostro enrojecido, los labios resecos y pies adoloridos por la mitad del viaje, pero faltaba lo más difícil: la subida.

Así, mentalizados, comenzaron a subir, lenta y penosamente. Mes y medio antes habían bajado felices, sonrientes, con un clima agradable, el regreso fue diferente.

Al llegar finalmente a la casa de Francisco Sánchez y Juanita Escobar, marcada con el número 353, en la esquina de la 6a Sur y 3a Poniente de Copoya, las virgencitas fueron bajadas con solemnidad, retiraron las flores y hojas de Chucamay y las colocaron en las vitrinas de vidrio de donde fueron sacadas 46 días antes.

Otra vez hubo tequila, pozole y comida a cargo de Francisco Sánchez Velázquez, el presidente de festejos. Este es su último año al frente, en octubre próximo entrega el cargo.