El monocultivo y sus prácticas inadecuadas en la agricultura tradicional han acabado los suelos donde se guardan los nutrientes, el agua y el carbono; se ha usado el suelo solo como sostén de la planta y no como algo vivo que tiene agua, aire, minerales, microorganismos y materia orgánica.
El reto actualmente es cómo reactivar el suelo degradado, para ello se debe recarbonizar, ya que es la base de la salud del mismo; la tendencia ha sido fertilizar el cultivo, pero no a los suelos. La agricultura sostenible se enfoca en alimentarlo, en dejar materia orgánica y conservar los microorganismos para generar nutrientes.
Lo anterior lo señaló Walter López Báez, director de Coordinación y Vinculación del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) en Chiapas, al hablar sobre la importancia del policultivo maíz-leguminosas para el manejo sustentable de los suelos cultivados con maíz.
Señaló que en el 2017 realizaron en Villaflores, la zona granera más importante del estado, un estudio de 236 parcelas de maíz en terrenos planos mecanizables, distribuidas en 13 ejidos y siete tipos de suelo, según su importancia en superficie sembrada.
Identificaron diversos escenarios a partir del trabajo realizado, como el bajo rendimiento de grano, entre 1.8 y 3.5 toneladas por hectárea; altos costos de producción y bajos retornos económicos; los fertilizantes representan del 35 al 45 % del costo por hectárea.
Además, identificaron que la aplicación de agroquímicos tiene baja eficiencia, un alto riesgo de pérdida por sequía, entre otros factores. Como causas principales señalaron el laboreo del suelo que elimina la materia orgánica y la fertilidad física, lo cual hacían todos los productores.
La remoción de residuos de cosecha, practicada por el 71% a través del pastoreo y la quema; y la no restitución de nutrientes extraídos, debido a que todos aplican solo uno o dos nutrientes como nitrógeno, potasio y fósforo, lo que rompe el ciclo de estos elementos en el suelo, terminando la fertilidad.
Para combatir estos problemas han trabajado con semillas híbridas de alta productividad, aunque aumenta poco la producción, han tratado de tirar más fertilizante químico, pero tampoco tuvieron gran resultado.
Desde hace algunos meses están trabajando en la asociación de árboles de leguminosas con el cultivo, lo que ayuda a reciclar nutrientes, brinda mayor protección por cobertura, mayor aporte de nutrientes, reconstruye la biología del suelo y equilibrio del ecosistema.












