"Gaspar Romero * CP. ""Como mujer indígena desconozco el término de feminismo; sin embargo, lo que no toleramos es la violencia consecutiva. Encima de los golpes, tenemos que soportar que cuando acudimos a una autoridad, ésta se hace ojo de hormiga en los casos a resolver"", afirmó Isabel Gómez de la Coalición de Mujeres de Ocosingo.
La Procuraduría para la Defensa de la Mujer informó que a diario se atienden en promedio siete casos de violencia intrafamiliar; sin embargo, de esos casos sólo a tres se les da seguimiento y el resto o ya no ratifica la denuncia o en su caso queda como estadística.
Tras conocerse la reforma legal llevada a cabo por el Congreso de la Unión para castigar la violencia femenina en la República Mexicana, como un delito federal, las corrientes feministas de Chiapas se pronunciaron por que exista una homologación, incluso el Instituto de la Mujer realizará foros para socializar la información.
De ello, Isabel Gómez, una indígena tzeltal del municipio de Ocosingo, quien acudió a Tuxtla Gutiérrez a un encuentro de mujeres que buscaron integrarse al PRD, cuenta su propia experiencia y agrega que en las comunidades indígenas se sufre la violencia contra la mujer y nadie hace nada.
Cuando se acude a una autoridad a presentar una denuncia sólo se burlan de nosotras las indígenas porque muchas veces no podemos hablar el espanol.
Pero además nos toman como seres que no sentimos y como si no tuviéramos derechos y por ello hacen caso omiso del exceso de machismo que se vive en las comunidades.
Ataviada con una vestimenta post modernista, sus atuendos los dejó en su comunidad, Isabel Gómez manifiesta tener miedo a casarse. Observa cómo sus hermanas son maltratadas por sus esposos y tienen que vivir bajo la sumisión y la ignominia.
Pero además, en las comunidades las mujeres viven en la casa, se dedican a cuidar a los hijos y están siempre bajo la orden del marido. Si buscan participar en una agrupación como activistas y defensoras de sus derechos son acusadas como mujeres de la calle.
Es por ello que en las comunidades las mujeres prefieren callar sus deseos y sus aspiraciones, siempre que buscan denunciar los hechos son reprimidas, pero además de ello, sus padres disponen de ellas, pues no les permiten decidir en el matrimonio, y por unas galletas, posh y maíz son entregadas, sin importar si hay amor o carino.
La edad a la que son entregadas no sobrepasa los 14 anos, dice. Todo ello por desconocer las leyes; las autoridades dedicadas a la aplicación de las mismas no las promocionan, sólo ven aspectos políticos y terminan utilizándolas para ir a votar el día de una elección, pero no en una decisión, acotó.
Es por ello que muchas de ellas desconocen el término ""feminista"". No sabemos, sólo escuchamos pero no hay una definición amplia entre las mujeres indígenas. Para ello se debe homologar la Ley Contra la Violencia de la Mujer. Crear una en el estado que permita dar acceso a las mujeres indígenas y no indígenas, porque en lo personal ""tengo miedo a contraer matrimonio"", incluso en mi comunidad me dicen que estoy ""vieja"" a mis 25 anos, enfatizó Isabel.
La Procuraduría para la Defensa de la Mujer, informó que a diario se atienden siete casos, pero la mayoría no tiene el seguimiento necesario, pues todo queda en la falta de interés de las mujeres maltratadas.
Agregó que se espera que en los próximos días se inicie la apertura de oficinas municipales en los 118 Ayuntamientos de Chiapas con el fin de dar difusión preventiva al maltrato femenino y atender los casos, sostuvo.
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