Siendo una de las cuatro instituciones educativas con estas características que existen en toda la geografía de Chiapas, la tarde de ayer miércoles, la cancha de basquetbol del Centro de Integración Social (CIS), en el municipio de Ocosingo, fue escenario del acto de clausura de fin de curso de una generación más de niños indígenas provenientes de comunidades consideradas —todavía— de extrema pobreza, quienes durante seis años permanecieron albergados en la institución para cursar su educación primaria.
Gracias al CIS, como se le conoce y que desde su creación en 1972 fue habilitado e instalado en una considerada zona rural, al ubicarse en la periferia de la ciudad y que después albergara lo que por muchas décadas fuera el Instituto Nacional Indigenista, ya serían 46 generaciones de niños indígenas que egresan —sumándose el grupo de 26 alumnos que ayer concluyeron su educación primaria—; institución coordinada por maestros bilingües de la etnia tseltal.
El proyecto inició hace 51 años, periodo en el que a todos los alumnos del programa creado por el Gobierno Federal de esa época —a través de la Secretaria de Educación Pública (SEP)— brindaba además de una educación primaria a niñas y niños indígenas provenientes de comunidades alejadas y marginadas de este municipio, alimentación, hospedaje, útiles escolares, material de limpieza, calzado, “pre-domingo” y atención médica.
Este centro educativo que ha brindado educación a niños indígenas de la Selva Lacandona, ha sido parte fundamental de muchos servidores y funcionarios públicos que hoy se encuentran cumpliendo una actividad en la administración federal, estatal o municipal. Tal es el caso del director de Educación Indígena de la SEP, Silvestre Hernández Clara, quien es originario de la comunidad Benito Juárez Miramar, de este municipio.
Cabe recordar que hay otros planteles con las mismas características del Centro de Integración Indígena núm. 06, en los que sumada a la educación básica los alumnos reciben talleres de carpintería, agricultura, corte y confección, herrería artística y, en algunos casos, panadería y ganadería. Estos se encuentran en los municipios de Salto de Agua, San Cristóbal y Zinacantán.
Lamentablemente, el CIS, tal y como lo dio a conocer el maestro de ceremonias del evento, a la par de la alegría por la conclusión de un ciclo escolar más y ante la presencia del síndico municipal Luis Beltrán Arguello Trejo, enfrenta carencias que no han sido atendidas por las autoridades correspondientes. Por ello, el llamado fue a atender esta petición por medio del alcalde Gilberto Rodríguez de los Santos.












