La caza furtiva y actividades agrícolas no controladas han sido factor determinante para que los incendios presentados esta temporada de estiaje cobren fuerza.
De este modo se han presentado las primeras 72 hectáreas de pastizales y zonas boscosas arrasadas por el fuego, especialmente en la zona de la reserva natural La Encrucijada y en la región serrana del municipio costero de Villacomaltitlán.
El coordinador contra incendios en el Soconusco de la Comisión Nacional Forestal, Andrés Cabrera Trinidad, expuso que en el caso de La Encrucijada son 60 hectáreas afectadas, sin embargo, con la llegada de las lluvias esa zona vuelve a renovar su ecosistema.
Dijo que en lo que se refiere a incendios forestales, los dos siniestros registrados en lo que va de la temporada de estiaje han consumido un estimado de 12 hectáreas de ecosistemas importantes de árboles maderables, principalmente en la zona Sierra de Villacomaltitlán, donde la quema agrícola es el principal factor.
Señaló que a diferencia del año pasado, el número de siniestros y de hectáreas arrasadas ha disminuido. En el 2016 a la fecha sumaban 15 incendios, disminución que se ha logrado gracias a las capacitaciones preventivas que las dependencias han impartido en las comunidades de la región.
Enfatizó que la mayoría de los incendios son provocados por la cacería furtiva, ya que muchas personas utilizan el fuego para atrapar animales como armadillos, iguanas, “casquitos”, entre otras especies, y dejan brazas encendidas, que con los vientos se avivan y derivan en incendios.
“En años anteriores a la fecha ya se habían registrado más incendios. Esta baja se debe a los talleres preventivos que hemos impartido en comunidades y ejidos, ya que las personas han hecho conciencia y evitan en gran medida las quemas agropecuarias”, concluyó.












