Marco González * CP. Con remuneraciones mensuales que fluctúan entre los 600 a mil 100 pesos (de 55 a 105 dólares) para campesinos e indígenas chiapanecos, el único camino que les queda es la migración. En la ciudad, el sueldo no es mejor. El 72 por ciento de la gente con empleo en Chiapas, apenas llega a ganar un salario mínimo, es decir, menos de 50 pesos por jornada.
El fenómeno de la migración chiapaneca requiere de una mayor atención por parte de los tres niveles de gobierno y todos los sectores, porque tiene aristas que no presentan entidades con gran tradición en este tipo de expulsiones como Oaxaca, Michoacán, Estado de México, Puebla, Zacatecas por citar sólo algunas, senala el doctor Cecilio Marroquín Molina, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Por ello, anade, los encargados de atender este creciente fenómeno, debe ser gente con una gran sensibilidad y conocimiento en la materia, so pena de complicar las soluciones al flujo migratorio chiapaneco.
Por su parte el doctor Jorge Alberto López Arévalo, catedrático e investigador de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACh), reconoce que el envío de remesas ha permitido mantener la paz social. Aunque en el futuro, agrega, este flujo será causa y motivo de nuevos acontecimientos de tipo social, económico e incluso hasta político en la entidad.
Un estudio reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), senala Marroquín Molina, indica que con este flujo migratorio la gente joven se está pensionado entre los 17 a los 28 anos de edad, algo inusual en las sociedades modernas desarrolladas.
La razón de esta pensión, abunda, es que tanto el padre como la madre han emprendido el éxodo de buscar trabajo y mejores condiciones de vida, fuera de su lugar de origen. Para regresar a ese sitio, debe de transcurrir entre seis a nueve anos. Durante ese periodo, son los abuelos los que quedan a cargo de los hijos de la pareja.
Los ninos de los migrantes que se quedan en su lugar de origen, se convierten en adolescentes, y estos a su vez en adultos. Algunos de estos, aprovechan el tiempo estudiando carreras técnicas o profesionales, pero, cuando egresan de las escuelas, lamentablemente se les dificulta encontrar empleos. Siguen a expensas de los envíos de las remesas de sus padres o bien emprende el viaje, también.
En algunos otros casos, los adolescentes y jóvenes que quedan bajo el resguardo de sus abuelos o familiares, mientras sus padres emigran, se convierten en resentidos sociales y fácilmente se convierten en pandilleros. Paradójicamente, ese es el inicio de una carrera delictiva.
La falta de la figura paterna o familiar conlleva a problemas de tipo social y emocional muy fuertes para los ninos y adolescentes, como el abandono de la escuela, la apatía, la falta de compromiso dice la sicóloga Mayra Borraz Anzueto.
Para Cecilio Marroquín, la ausencia de los jefes o jefas de familias en las comunidades rurales, sobre todo en las limítrofes con Guatemala, es ya un problema de soberanía nacional. De no tomarse las medidas pertinentes ahora, las consecuencias serán funestas en algunos meses o anos más.
Si bien es cierto que el flujo de las remesas resuelven el problema económico de la familia en lo inmediato, no apuntala en nada al desarrollo social, pero, está permitiendo gestar por otra parte problemas mayores de convivencia apunta Borraz Anzueto.
Las remesas, indica un estudio reciente del BID y del Banco Mundial (BM), no apuntalan el desarrollo económico, porque menos del cinco por ciento de esas cifras quedan como ahorros. En tanto el 45 por ciento, es decir, la mayor parte de ese dinero, se ocupa para la sobrevivencia de las familias. El otro 35 por ciento para pago de deudas, educación, ropa y salud. El restante 10 por ciento se gastan en servicios y transporte, entre otros.
Una de las alternativas que tienen las autoridades para encarar el problema de las comunidades donde, ahora sólo hay mujeres, ninos y ancianos como reflejo de la migración, es efectuar talleres sobre valores familiares, fomentar el deporte y talleres de tipo cultural.
Con el apoyo de la tecnología, se pueden acercar las familias a través de la comunicación internet, si bien no es lo deseable para unificar las familias, permite mantener de cerca la comunicación de los padres con los hijos y viceversa.
Otro de los aspectos relevantes, es utilizar el flujo de las remesas para generar empleos bien remunerados en los sitios de origen de los migrantes. Eso permite fomentar el desarrollo de esas comunidades, la región y el propio estado, pero para ello se requiere de gente con conocimientos y sensibilidad para poder atender a la gente pobre y a su familia, recomiendan los especialistas.
En tanto la primera generación de pensionados jóvenes en Chiapas están presentes y demandan atención. Tienen conocimiento, juventud y derechos que no les deben ser despojados.











