Nacida un año después del alzamiento armado del EZLN, Susi Bentzulul tuvo que superar varias barreras para convertirse lo que hoy es: una escritora, cuyo libro de poemas “Tenbilal Antsetik/Mujeres Olvidadas” ha sido distribuido en 10 países.
Superó la barrera del idioma (porque no todo el que habla tsosil sabe leer y escribir), el machismo, la discriminación por ser mujer e indígena, y quizá el estigma de haber nacido en San Juan Chamula, un pueblo aguerrido en el que predominan usos y costumbres.
Su nombre ante el Registro Civil es Susana Mercedes Jiménez Pérez, pero ella decidió hacerse llamar Susi Bentzulul en honor al linaje (apellido) de su abuelo materno, quien, trabajando para “cashlanes” en San Cristóbal de Las Casas, comprendió la importancia de la instrucción escolar. No, como a primera vista se puede pensar, por los cuentos de Eraclio Zepeda.
La mujer que hace semanas se volvió viral en las redes sociales porque se graduó de doctora en Estudios de Género por el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (Cesmeca), considera que su mayor logro de escribir y publicar sus poemas ha sido sentirse libre y ayudar a que otras mujeres puedan aspirar a lo mismo.
Su linaje
—¿Susi Bentzulul, de dónde viene?
“Firmo como Susi Bentzulul, que es uno de mis linajes de los pueblos mayas-tsosiles, todos los pueblos tienen linaje, pero muchos han olvidado esa raíz ancestral. Mi abuelo se llamaba Salvador Pérez Bentzulul, yo vengo de esa raíz ancestral, y retomo el apellido de mi abuelo como un acto de justicia quien cuando migró a San Cristóbal siempre decía van a estudiar hombre y mujeres; él es clave para que yo haya podido concluir un doctorado”.
Entrevistada en los estudios de TVO de Cuarto Poder, confiesa que hubo un tiempo en el que se reveló contra su mamá y le dijo que no quería seguir estudiando por el racismo que sufría a diario en la escuela; también, que dejaría de usar el traje tradicional de San Juan Chamula.
—¿Cómo descubres que te gustan las letras?
Antes de llegar a este proceso de la escritora yo ya no quería continuar estudiando. Yo tuve toda mi educación en San Cristóbal donde viví mucho racismo y discriminación en la primaria, secundaria y la preparatoria.
“Yo le dije a mi mamá, ya no quiero seguir estudiando. Teníamos una fondita en el mercadito dos y yo le dije mejor te ayudo en el negocio. Y ella no.
Chamulita
“Entonces le digo, está bien, pero ya no me hables en tsotsil, ya no me quiero poner el traje de chamula porque era una constante discriminación y adjetivos peyorativos hacia mi persona”.
“El término de chamulita es usado en una ciudad tan racista como San Cristóbal que a todos les dicen chamulitas, así tu seas de Aldama, Larráinzar, Chilón y de cualquier otro municipio”.
Tras evocar al texto “Oficio de Tinieblas” de Rosario Castellanos, quien ahora estudia Derecho y Criminología, habla del estigma hacia San Juan Chamula, donde sí prevalecen los usos y costumbres.
“Mi papá y mi abuela venían a vender a San Cristóbal su mercancía y los cashlanes se lo arrebataban… entonces leer (a Castellanos) y escuchar de primera voz fue como un contraste. Eran nombrados chamulas porque fue uno de los pueblos que resistió la conquista”.
“Si tú eres de un pueblo indígena en Chiapas, el término despectivo es chamulita. Ese tipo de adjetivos que se me adjudicaron durante toda mi educación me hizo renegar mi identidad, fue para mí tan duro. Ellos me hicieron creer que pertenecer a un pueblo como Chamula era malo”.
—¿Cuándo vino esa ruptura?
Fue hasta que entré a la Licenciatura en Lengua y Cultura en la Universidad Intercultural de Chiapas (Unich) cuando tuve un giro porque había compañeros tsosiles, tseltales, zoques y me di cuenta que hablan de la identidad, de la importancia de la cultura, de la diversidad lingüística y dije: pues está maravilloso”.
En esta parte de la conversación la escritora precisa que existe otra barrera, pues no todos los que hablan un idioma indígena saben leer y escribir.
También, la importancia de fomentar el multilingüismo porque muchos indígenas dejan de hablar su idioma por el racismo que se sigue viviendo en lugares como San Cristóbal o en la propia Ciudad de México.
Racismo, hoy en día
—¿Qué es lo más difícil que te ha tocado enfrentar ahora que ya eres Susi Bentzulul?
“Cuando yo fui a la Ciudad de México, íbamos a recitar poesía en el Museo Nacional, íbamos ingresando con otras escritoras como Nadia López, íbamos con nuestra indumentaria y cuando íbamos entrando el guardia nos dice ustedes no pueden pasar, háganse para allá. Fue en 2024”.
“El otro caso, iba con un colectivo de escritores tsotsiles, entramos a un lugar donde venden relojes y estamos hablando en nuestro idioma, y había dos compañeras, supongo de la Ciudad de México que nos dijeron por qué hablan eso… deberían prohibir que entren estas personas a estos lugares”.
—¿En qué momento decides escribir poesía?
Yo ingresé a un taller de poesía por la Unidad de Escritores Maya - Zoque y algo que aportó que la literatura en lenguas indígenas que surge en los 90, es que la mayoría de los escritores escribía poesía, es decir, la literatura indígena se funda con la poesía.
Cuándo surge “Tenbilal Antsetik/Mujeres olvidadas”, se le plantea a la escritora, casi a la mitad de esta plática que tendrá segunda parte en la versión impresa de Cuarto Poder y ella responde:
“Mi primer taller de poesía fue en 2014 y este primer poemario lo escribí en 2019, con una beca del Fondo Nacional para las Culturas y las Artes, y en lo que lo tallerié otro año y la traducción porque es una obra bilingüe, se publicó en noviembre de 2022”.












