Tacaná, una reserva amenazada por incendios

Tacaná, una reserva amenazada por incendios

Debido al impacto que han tenido las áreas naturales protegidas en años anteriores durante la temporada de estiaje, Francisco Javier Jiménez González, director del Parque Nacional de la Biósfera del Volcán Tacaná, comentó que se esperan meses pesados en cuanto a incendios forestales se refiere, por ello es que ya se implementaron las acciones en materia de prevención.

No obstante, remarcó, las actividades agrícolas que se realizan en los alrededores colocan al cráter como un espacio amenazado; curiosamente, se trata de una de las zonas donde más llueve en todo el año y eso daba protección, desafortunadamente, se han presentado condiciones adversas que pueden facilitar la propagación del fuego.

Desde diciembre de 2019, dijo el biólogo, se vienen conformando las brigadas de combatientes; se agregaron 15 personas que forman parte de las comunidades El Águila y Talquián. Los prestadores de servicios turísticos forman parte de los equipos, tomando en cuenta que el producto que ellos venden es la naturaleza y la belleza escénica del Tacaná; que los visitantes vean áreas quemadas o parajes destruidos no es rentable para los empresarios.

Comentó que, con base en la información meteorológica que han recibido, la situación del estiaje los pone en un estado de alerta, y Chiapas no es ajeno a lo que está ocurriendo en otras partes del mundo. En gran parte del sureste del país se utiliza como práctica la rosa, tumba y quema, para actividades agrícolas y renovación del pasto, lo que ha provocado incendios en los alrededores del cráter.

El Tacaná, una de las bellezas naturales de Chiapas, tiene características diferentes a otras zonas turísticas; desde la flora y la fauna, hasta los cuatro mil 100 metros sobre el nivel del mar; las condiciones topográficas y las pendientes de 60 grados, hacen necesario que la población cercana se prepare para los rescates de montaña.

Durante el 2018, describió Jiménez González, se presentó un incendio en la zona que terminó con 72 hectáreas de pino; el siniestro duró 20 días y complicó todo el trabajo de las autoridades y de las comunidades, debido a que se registró a una altura de tres mil 800 metros y se dificultó el uso de aeronaves.

Para el 2019 se confirmaron cuatro conatos de incendios, pero tan pronto se enteraron, subieron las brigadas para controlarlos y luego sofocarlos, ninguno representó mayor riesgo aunque se quemaron 25 hectáreas.