“La tala ilegal no solo contribuye a la deforestación, también degrada los bosques y acelera al cambio climático”, expuso el abogado ambientalista, Luis Domínguez Bermúdez.
La tala ilegal ocurre cuando se cortan árboles sin la autorización adecuada o se excede la cantidad permitida, violando las leyes y regulaciones forestales establecidas.
El gobierno y las autoridades competentes en Chiapas han implementado medidas para combatir la tala ilegal, como el fortalecimiento de la vigilancia y la aplicación de la ley, la promoción de prácticas forestales sostenibles y la creación de incentivos para la conservación de los bosques.
Sin embargo, persisten desafíos en términos de recursos, capacidad y coordinación para abordar este problema de manera efectiva.
El activista expone que “cientos de árboles de maderas preciosas y otras especies de gran valor comercial son talados diariamente sin permisos de aprovechamiento, en zonas de alta biodiversidad al sur de México”.
Flora y fauna en riesgo
Esto no solo afecta a los ecosistemas y sus servicios naturales, como afectaciones de fuentes hídricas y producción de alimentos, propiciando la pérdida de cientos de especies de flora y fauna que dependen de los recursos que los bosques brindan, viéndose afectadas al ver limitada su alimentación, refugio y reproducción.
La tala legal también priva a las comunidades locales de los beneficios económicos y sociales que los recursos forestales pueden proporcionar de manera sostenible a las comunidades locales que dependen de los bosques para subsistir, generando en muchas ocasiones conflictos sociales y territoriales.
“Se ha visto que algunos de los responsables involucrados dentro de las cadenas de tráfico ilegal también tienen relación con otras actividades ilegales”, destacó el ambientalista.












