“Exhortos y medidas que se puedan promover serán propuestas en el congreso en materia de migración que se realizará”, comentó Isidro Ovando Medina, representante del Distrito 16 y vocal de la Comisión de Población y Asuntos Migratorios de la 68 Legislatura.
Consideró a Tapachula como una ciudad de migrantes ante lo atractivo que resulta ser y por lo que han llegado japoneses, chinos, alemanes, e incluso habitantes de otras regiones del país.
Sin embargo, explicó que desde el mes de octubre de 2018 ha habido una migración masiva y desordenada que rebasa la capacidad de atención que puede realizar un gobierno local, por lo que se involucran actores de nivel federal e internacional.
El tema se ha vuelto internacional, en donde la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para ayuda a Refugiados, ha estado presente desde aquel momento.
Comentó que son ellos quienes han estado atendiendo la situación. En este sentido, apuntó que hay una falta de información porque se piensa que el gobierno mexicano o el gobierno local es quien da una ayuda económica a los migrantes, y no es así, ya que es ayuda internacional que llega a través de otras agencias.
Expuso que al gobierno local le ha tocado responder a temas como agua potable, limpia y seguridad pública, siendo servicios que si bien hay que brindarlos porque es un bien humano, los gobiernos locales no tienen la capacidad de atender dichos temas, debido a que son muchos migrantes los que llegan de repente,y la prioridad debe ser atender a los habitantes mexicanos de la localidad.
Isidro Ovando reconoció que “no hay xenofobia en sí, porque no es una aversión hacia el extranjero, sino que hay molestia por la cantidad de personas extranjeras”, ya que no hay la capacidad instalada en Tapachula para su atención .
Además reconoció que la presencia de los extranjeros ha generado una fuerte derrama económica, debido a que todos los días se ve presencia de ellos en los negocios de cobro de remesas de familiares de Estados Unidos, lo que genera impacto en las compras locales y rentas de espacios para poder vivir.












