Tapetes multicolores, una tradición viva y de mucha fe

El aguacero no impidió que Tuxtla Chico continuara con esta tradición. Ramón García / CP
El aguacero no impidió que Tuxtla Chico continuara con esta tradición. Ramón García / CP

La riqueza cultural de Tuxtla Chico es inmensa, no son solo las raíces históricas que existen como la zona arqueológica de Izapa, sino también las tradiciones vivas.

Muestra de ello son las alfombras o tapetes multicolores que representan las muestras de fe hacia la virgen Santa María de Candelaria, durante su peregrinación el 2 de febrero, que se han consolidado por más de cuatro décadas como una expresión artística y cultural arraigada a la vida de los habitantes del fronterizo municipio que colinda con Guatemala.

Este día la situación cambió por la naturaleza misma: un fuerte aguacero impidió que la celebración ocurriera como se tenía prevista y en la que las familias se preparan para rendir tributo a la madre de Dios; sin embargo, la resiliencia, la fe y la tradición prevaleció.

Los artesanos trabajaron a marchas forzadas para cumplir con su misión volviendo a estructurar los tapetes; otros más se unieron a la iniciativa municipal de encender veladoras a lo largo del recorrido de la Virgen para mantener viva la tradición de la peregrinación.

El esfuerzo de los artesanos por embellecer el evento dedicado a la patrona de Tuxtla Chico no fue en vano: la dedicación y creatividad quedaron registrados en imágenes y videos en torno a la fe y la cultura, pero sobre todo en la conciencia de quienes cumplieron con las promesas de adornar las calles.

Sin duda, el esfuerzo fue coronado para que los tapetes multicolores, las alfombras hechas con aserrín, flores y muchos aditamentos más, además del esfuerzo y la fe, hagan realidad ser Patrimonio Cultural Inmaterial del estado de Chiapas, y tengan el reconocimiento de identidad a estas acciones que han puesto a Tuxtla Chico en los ojos del mundo