Tarifas

La Comisión Federal de Electricidad es desde hace años blanco de todo tipo de críticas por parte de usuarios. Recientemente, a estas severas críticas se han sumado algunos legisladores federales que han hecho suyo el reclamo de la ciudadanía en cuanto a las tarifas que deben pagar por la energía eléctrica.

Sin embargo, desde 1994 se observa una escalada de inconformidad, pero también acciones de diversas administraciones estatales que han tratado de buscar alternativas de solución con la paraestatal en ese sentido.

Han intentado establecer mesas de trabajo en las que se buscaron soluciones al problema social y de los Ayuntamientos, ya que muchos municipios cada vez deben esforzarse más para liquidar su cuenta de energía por alumbrado y bombeo de agua de sus sistemas.

Este problema se observa en todo Chiapas pero la paraestatal mantiene o todavía sube las tarifas que en los últimos meses se han disparado de forma asombrosa. Hay particulares que por uso doméstico han llegado a recibir cobros hasta de 45 mil pesos.

La ciudadanía ahora se pregunta si deberá escoger entre alumbrarse por las noches o alimentarse, pues la tarifa por consumo de un hogar promedio de clase media que estaba en alrededor de 300 pesos, se le ha incrementado a 600 pesos o más. La cuenta de una vivienda en una colonia como por ejemplo Patria Nueva de Tuxtla Gutiérrez, ha aumentado de 60 pesos a mil pesos.

La mayoría de los usuarios que cada mes no dejan de sorprenderse ante los exorbitantes montos que les impone la paraestatal, son trabajadores que perciben salarios regidos por el sistema de percepciones mínimas, por lo que es difícil imaginar lo que deben estar haciendo a estas alturas estas familias que dependen de un ingreso no mayor a los 60 pesos al día para tener luz durante la noche.

Desde los empresarios hasta los estratos más deprimidos de la sociedad, es decir la mayoría de la población, todos resienten esta situación que se ha agudizado recientemente.

La Comisión Federal de Electricidad en Chiapas debe escuchar a la población. Debe reflexionar sobre lo que harán quienes deben pagar aparte de energía, agua potable, en su caso renta de vivienda, alimentación, vestido, útiles escolares, transporte, y además impuestos.

¿Cuál es la razón de que estas tarifas se acerquen cada día más a lo irreal? ¿Por qué cada vez se pretende cobrar más cara la energía?

Ni a los Ayuntamientos ya les ajusta para pagar la cuenta.

Así, se está poniendo en riesgo la estabilidad social en las ciudades y en el ámbito rural.