Pese a los propósito de impulsar el bienestar campesino y los saberes tradicionales de la agricultura que plantea el programa “Sembrando Vida”, estos encuentran un reto en la figura de los técnicos, quienes son mediadores entre la política pública y los productores.
Así lo expusieron distintos académicos durante el conversatorio “Sembrando Vida: experiencias, logros y perspectivas”, organizado por el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), en donde el investigador Geovani Alcázar Sánchez mencionó cómo los técnicos del programa siguen reproduciendo un “extensionismo”.
Problemática
Alcázar explicó que, por las dinámicas del proyecto, a los técnicos se les exigen resultados inmediatos o emergentes con ciertas metas, lo que, en muchas ocasiones, los lleva a forzar el proceso de los productores, debilitando la autonomía de estos.
El investigador dijo que lo idóneo sería permitir a los agricultores elegir cómo hacer su diagnóstico en parcela, decidiendo qué semillas y árboles quieren sembrar en sus territorios.
Porque “lo que para uno es una necesidad, para otros puede ser un problema y para otros una alternativa”, agregaron.
Por su parte, Samuel Levy Tacher recordó que durante la primera fase del programa se instauró una serie de conocimientos y metas que los campesinos cumplieron, mientras que, en una fase posterior hubo un enfoque en la reforestación con técnicas tradicionales mayas.












