"El anuncio, ayer, del presidente electo Felipe Calderón Hinojosa sobre el equipo económico de su gobierno marca primero un cambio generacional, después una continuidad técnica y, finalmente, el camino hacia una agenda desreguladora por conocerse.
Las primeras impresiones frente a los nombramientos son mixtas, pues tanto Agustín Carstens, en Hacienda, y Eduardo Sojo, en Economía, provocaron buenos comentarios. De Luis Téllez, en Comunicaciones, y Javier Lozano, en Trabajo, no se entendió exactamente el porqué del enroque, mientras que Georgina Kessel en Energía tendrá que probar sus credenciales para demostrar que no sólo es una estudiosa sino que puede ejecutar planes y dirigir un equipo, como se espera de una secretaria de Estado. Rodolfo Elizondo, en Turismo, tendrá la oportunidad de concretar el proyecto de cambio que delineó para el sector que ya encabeza y será juzgado con base en si lo logra o no.
La estrategia de hacer el anuncio ayer, antes de que abrieran los mercados financieros, demuestra sensibilidad sobre el nerviosismo que podría provocar el reciente acto del zócalo.
El otro mensaje es el equipo mismo, que determina la agenda tanto como es determinado por ella.
O sea, se escoge a un grupo de profesionistas para contar con los conocimientos que garanticen continuidad en experiencia técnica, pero también con perfiles para proponer un proyecto particular al nuevo gobierno.
Hay retos mayúsculos. Tenemos que ser más competitivos, sin duda. Comienza a alzarse un coro de voces que senalan la necesidad de avanzar en la desregulación económica.
La economista en jefe para nuestro país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Béncdicte Larre, llama directamente a reducir los monopolios públicos y privados para que los negocios puedan operar.
El Banco Mundial prepara un gran evento sobre Equidad y Competencia con un reparto de superestrellas que vendrán la próxima semana a México a analizar esos temas.
Todos los integrantes del equipo anunciado podrían participar sin complejos en este tipo de reuniones de alto nivel por su perfil de tecnócratas, tal y como sus antecesores de los últimos 25 anos. Sin embargo, más allá de la ideología, de los marbetes, y de las credenciales habrá que juzgarlos por sus resultados.
El hecho concreto es que el crecimiento del país es y ha sido mediocre y existe un problema acucioso de desigualdad. Los conocimientos técnicos que despliegue este equipo tendrán que aplicarse en beneficio de los más desfavorecidos. Es aquí donde la economía, la política, y el compromiso social no deben disociarse.
Otra de las exigencias mayores en la hora presente, justo por el desorden que los precede, es lograr que el equipo económico trabaje armónicamente, coordinando esfuerzos, sin contradecirse, oponerse, dispersar recursos o irse por la libre. En suma, tienen que marchar atenidos a la voz ejecutiva.
Al reconocer experiencia, sumada a cambio generacional y proyecto, no les estamos dando ""un cheque en blanco"", como dice la canción.
El gabinete económico debe saber que el bienestar del país no es moneda que se le entrega a cualquiera como cheque al portador. (El Universal)
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