Teresa de Jesús Hernández Balconi es una mujer de la tercera edad originaria de Chiapa de Corzo, que desde niña fue iniciada en la tradicional actividad del tejido y bordado, con ello ha colaborado para mantener a su familia, pero podría dejar de ser una tradición familiar.
Dígame su nombre y su edad
Teresa de Jesús Hernández Balconi, mi edad 72 años de edad.
¿En qué momento de su vida, de su infancia, hace aparición el bordado, cómo lo conoció?
Porque mis hermanas lo hacían ahí lo miraba yo, me “pegaba” y así lo fui aprendiendo.
¿Hermanas mayores?
Sí, mayores, ya todas murieron. Eran tres, la menor de ellas era yo.
¿Y ellas a su vez, de quién lo aprendieron, de su mamá, es una tradición familiar?
Pues bien no sé, no me acuerdo, pero ellas lo hacían, todas las mujeres en la familia lo hacían. Sí es una tradición, hasta ahora en toda la familia se teje y se borda.
¿Qué edad tenía usted cuando empezó a bordar y tejer?
Pienso que tenía como unos ocho años o 10 cuando empecé a tejer. Tiene como 50 años o más tal vez que lo hago.
¿Esta actividad, ya como madre de familia, le ha ayudado a complementar los gastos de la casa?
Sí, aunque sea para la tortilla pero ha salido. Me ayuda a distraerme también, mis hijos me dicen “ya no lo haga usted” pero si no lo hago siento que ahí nada más estoy, me pongo triste también si ya no lo hago, hasta que ya no vea yo ni con los lentes, entonces lo dejaré de hacer.
¿Hace cuánto empezó a usar lentes?
Tenía yo 40 años.
¿Usted hace el vestido o sólo las piezas?
Sólo las piezas, completo no. Hago las tiras, vuelitos, les llamamos acá. Me lleva como dos días hacer los vuelitos porque tengo que hacer otras cosas en la casa, comida… Los vuelitos se hacen con seda matizada, así se llama.
¿Estos se usan directamente como adorno o se colocan en las piezas?
Se hace los trajes a estos se les pegan los vuelitos o pueden usarlos así nada más como adorno.
¿En qué más los usan o qué otros usos tienen?
También hago tapetes, que igual son para adornar y a estos también se les ponen los vuelitos. Pueden pegarse en los vestidos o blusas y les dan colorido o vistosidad a las prendas. Los tapetes como son redondos puedo hacer hasta dos en el día.
¿Quiénes son sus clientes, a quiénes les vende las piezas que elabora?
No tengo clientes ni tipos de compradores, se lo vendo al que lo quiera y para que lo use como prefiera, así sólo o para ponérselo a otras prendas, o piezas para que hagan los vestidos.
Antes le vendía a una comadre que los usaba par hacer artesanías, pero luego murió y sus hijos ya no se dedicaron a eso, dejé de vender con ellos. Entre mis clientes están mujer que hacen vestidos, por eso vienen buscan las piezas para armarlas y hacer sus vestidos.
¿Quienes hacen las blusas y vestidos son las mismas que hacen el bordado?
A veces sí, pero otras no. Saben, pero más lo compran.
¿Alguna vez ha recibido algún reconocimiento o lo ha buscado?
No. Tampoco recibo ningún apoyo, pero no lo he intentado. Yo no salgo de aquí de mi costura, para que me saquen y me lleven a Tuxtla, lo tienen que hacer mis hijos.
¿La tradición del bordado espera poder pasarla a otra generación, a su hijas o nietas?
A mis nietas no muy les gusta, a mis hijas sí, pero no les da tiempo.
¿Cree usted que por estas cuestiones de tiempo y falta de interés estén en riesgo así com el bordado, también otros tradiciones?
Sí, ahorita ya todo es diferente. La venta está difícil, hay falta de dinero y ya no muy quieren. La crisis más severa se ha visto desde hace como cuatro años que el turismo bajó y los que vienen la mayoría sólo vienen a mirar y ya no compran.












