Telefonía móvil| el ejemplo

"Los precios de la telefonía celular están bajando en México gracias a la competencia entre las empresas del ramo, demuestra una revisión realizada por este diario. Qué bien que así sea; el bolsillo de los usuarios lo agradece. Esto demuestra que la diversificación de la oferta y no los monopolios contribuyen a mejorar la competitividad del país. Sin embargo, falta mucho por hacer en materia de telefonía fija y banda ancha.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha ubicado recientemente a México como uno de sus socios, más atrasados en materia de telefonía fija y penetración de internet de alta velocidad en los hogares. Culpa de ello a la insuficiente competencia que hay en el mercado, donde las empresas de un solo dueno son las dominantes en el mercado.

Es un buen avance el reporte sobre comunicación móvil, pues demuestra que la ""guerra de telefónicas"" impulsa los precios a la baja, en vista de sus paquetes y promociones, con las que compiten por conquistar el mercado.

La competencia sigue siendo desigual, pero la tendencia es importante. No se trata de menguar el legítimo derecho de ningún empresario a hacer crecer su negocio, pero se debe frenar la dominancia de un actor no sólo en telecomunicaciones, sino en cualquier ámbito económico. Como país sería incongruente haber pugnado por acabar con los monopolios públicos, para ahora prohijar a los privados.

Para ello están las instancias reguladoras gubernamentales, que hasta ahora, cuando menos en telefonía, han dejado mucho que desear para fomentar la competencia y limitar la concentración del mercado. Una Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) rehén de poderosos intereses ha mostrado debilidad para meter en orden a la industria, lo que debe ir cambiando, porque el beneficiario final de la diversificación de los mercados es, como se demuestra, el usuario final de los servicios, empresas y particulares.

Hay que entrarle de lleno y con firmeza a regular el resto de la industria. Los precios de las llamadas internacionales que pagan los hogares mexicanos son los segundos más caros dentro de todos los países que integran la OCDE, mientras que los que se cobran a empresas son los terceros más costosos. Bajo la misma escala, el país ocupa el segundo lugar con la más baja penetración de servicios de banda ancha.

En telecomunicaciones hay que pasar de las quejas y las guerras de empresas a la normalidad económica que da la multiplicidad de servicios que el usuario puede disponer.

No podemos permitir que el país continúe catalogado por el Banco Mundial como el lugar 60 a nivel global en competitividad, muy lejos del lugar 26 que ocupa Chile, el mejor situado en el rubro en América Latina. La solución a este atraso es irrefutable: si queremos un país más competitivo tendremos que garantizar la competencia no sólo en telefonía, sino en toda nuestra economía. Regulemos los excesos del capitalismo. (El Universal)

"