La pandemia por el Covid-19 ha intensificado el uso de las herramientas tecnológicas en casi todos los campos, como lo es el educativo y laboral; dentro del campo de la salud están resurgiendo las propuestas para atender la salud de los pacientes tales como la telemedicina.
Ante las dificultades de recibir atención presencial debido a la sana distancia necesaria para evitar el contagio por coronavirus, la telemedicina representa una alternativa que permitiría, mediante el uso de nuevas tecnologías, brindar servicios médicos.
Sin embargo, si no existe una planeación adecuada del proyecto, la telemedicina les puede dar “dolores de cabeza”, por lo que es necesario identificar el problema de salud a atender, explicó Adrián Pacheco del Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud.
De adecuarse en el estado, los principios de la ética son obligatorios también en la prestación de éstos servicios clínicos por la vía digital, donde el médico y el paciente deben establecer una relación basada en la confianza y el respeto mutuo, lo que significa que con cada enfermo, el profesional de la salud deberá acatar todas las normas de seguridad y protección.
Es responsabilidad del doctor la confidencialidad, la privacidad y la integridad de los datos del individuo, como establecen las leyes Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares y de Protección de Datos Confidenciales en Posesión de Sujetos Obligados.
Si bien este concepto no es nuevo, a raíz de la emergencia mundial se ha acelerado como alternativa a la modalidad presencial para estomatólogos, odontólogos, anestesiólogos, enfermeras y neumólogos.
“Obviamente analizar con qué tecnología contamos y con qué recursos humanos vamos a contar para atender el problema; muchas veces decimos que vamos a poner una computadora, un sistema, y no contamos con recursos humanos técnicos para darle un soporte”, expuso.












