Este 21 de diciembre comienza la última estación del año que es el invierno, la cual está asociada con el frío y las bajas temperaturas, lo que en estos momentos podría representar un factor de riesgo por la pandemia que ha azotado a todo el mundo.
Información general
El invierno es una de las cuatro estaciones de las zonas templadas. Sigue al otoño y precede a la primavera. Esta estación se caracteriza por días más cortos, noches más largas y temperaturas más bajas a medida que nos alejamos de la línea ecuatorial.
En algunos países de la zona intertropical se utiliza el término de “estación lluviosa” para denominar a una época de mayor precipitación y pluviosidad.
La palabra invierno proviene del español antiguo “ivierno”,? y éste del latín vulgar “hibernum”, del latín “tempus hibernum”, es decir, “estación invernal”.
Desde un punto de vista astronómico, comienza con el solsticio de invierno, el día 21 de diciembre en el hemisferio norte y el 21 de junio en el hemisferio sur, y termina con el equinoccio de primavera, alrededor del 21 de marzo en el hemisferio norte y del 22 de septiembre? en el hemisferio sur, variando las fechas levemente según el año.
El hecho de que la órbita de la Tierra sea elíptica, se traduce en una duración menor del invierno en el hemisferio norte y mayor respecto a este en el sur, ya que en julio se produce el afelio, durante el invierno austral, y en enero el perihelio durante el boreal.
En resumen, el invierno dura aproximadamente cuatro días más en el invierno austral que en el boreal.
Desde una óptica meteorológica, en cambio, se suelen considerar invernales los meses enteros de diciembre, enero y febrero en el hemisferio norte, y junio, julio y agosto en el hemisferio sur.
Mitología
En la mitología griega, Hades, dios del inframundo, rapta a la bella Perséfone para hacerla su esposa.
Zeus le ordena a Hades que la devuelva y se la entregue a Deméter, diosa de la tierra y su madre. Sin embargo, Hades engaña a Perséfone y le hace comer semillas de granada, comida del inframundo que la obliga a quedarse allí para siempre.
Deméter, sin su hija Perséfone no tiene felicidad por lo tanto no cuida de la tierra.
Zeus viendo que la tierra quedaba desolada, las plantas se secaban y morían, llega a un acuerdo para que Perséfone pase seis meses con Deméter y seis meses con Hades.
Durante el tiempo en que su hija está con Hades, Deméter se entristece y provoca el otoño y el invierno.
Recomendaciones
En invierno, descienden los termómetros y llegan las enfermedades más frecuentes asociadas que afectan principalmente a las vías respiratorias como la gripe, los catarros, bronquitis, faringitis y otras más graves como la neumonía.
Los niños son especialmente vulnerables a las bajas temperaturas, por lo tanto, son más proclives a contraer enfermedades, sobre todo si están a diario en contacto con otros niños.
Su sistema inmunológico no es aún maduro como el de los adultos y poseen menor capacidad defensiva frente a las agresiones externas, como el viento, el frío y la lluvia.
No podemos evitar el contagio de enfermedades porque es algo que no está en nuestras manos, pero sí podemos intentar disminuir las posibilidades de que enfermen.
La estación se relaciona al frío con la mayoría de enfermedades respiratorias, pero en realidad no es el frío en sí el culpable de que los niños enfermen.
Antes de explicar cómo prevenir las enfermedades propias del invierno en los niños, es interesante saber por qué hay un mayor riesgo de enfermar en esta época del año.
Los cilios (pequeñas vellocidades) y las mucosas nasales, el sistema de defensa natural que tenemos en la nariz, pierden movilidad con el frío, lo que impide que controlen el paso de microorganismos que por tanto penetran más profundamente en el organismo.
Tampoco pueden calentar el aire para que llegue a los pulmones a la temperatura adecuada.
También se ha hallado que ciertos virus, como por ejemplo el de la gripe, se cubre con una capa resistente que lo protege durante el frío, lo que le ofrece la protección que necesita para pasar de persona a persona.
Una vez que entra en el organismo esa capa se derrite en el tracto respiratorio, haciendo que el virus infecte a las células.
Otros factores asociados a las enfermedades típicas del invierno son la contaminación domiciliaria, provocada por la falta de ventilación, permanecer en lugares cerrados en contacto con otros niños, lo que facilita el contagio con personas infectadas, y los cambios bruscos de temperatura. Salir de casa al exterior puede suponer un salto de entre 10 y hasta 20 grados los días muy fríos.












