Terapias de conversión deben ser prohibidas

Terapias de conversión deben ser prohibidas

En el marco del mes del orgullo LGBT, en el que se visibiliza las problemáticas que todavía enfrentan las poblaciones no heterosexuales, la activista trans Maricarmen Pereyra Vázquez comentó que todavía en Chiapas —y en muchas partes de México— se realizan terapias de conversión en la clandestinidad.

Mencionó que afortunadamente los crímenes de odio contra personas trans, travestis y homosexuales han disminuido considerablemente y no se han reportado casos en la entidad. No obstante, las terapias de conversión siguen presentes a pesar de ser una práctica que viola los derechos humanos de la persona, debido a que son involuntarias.

Refirió que se ha documentado, por lo general, los casos que se realizan en centros de tratamiento de adicciones, donde las personas son ingresadas sin su consentimiento por los mismos familiares, con la premisa de que van a modificar su identidad de género u orientación sexual, debido a que no hay una legislación que regule este tipo de centros.

“Existe tortura, tratos crueles, degradantes, que son violatorios de todo derecho, de la dignidad humana; es una situación grave”, dijo, agregando que es necesario que se legisle para que se prohíban los llamados Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual o Identidad de Género (Ecosig), porque eso impide que las víctimas denuncien.

La activista mencionó que muchos adolescentes y jóvenes lesbianas, homosexuales, bisexuales y trans (LGBT) son expulsados de sus hogares, lo que los orilla a vivir en vulnerabilidad y estar expuestos a riesgos como la discriminación social; incluso, en medio de la pandemia se dieron muchos casos.

Rechazos durante la pandemia

Con la reciente pandemia, muchos jóvenes que comenzaban a descubrir su orientación sexual e identidad de género volvieron a recluirse porque con el confinamiento sanitario convivían todos los días con su familia; otros enfrentaron el rechazo, lo que afectó seriamente su salud mental.

Pereyra Vázquez refirió que durante la contingencia el número de suicidios de personas LGBT aumentó, principalmente porque sus familias las rechazaba, aunando a que los propios vecinos y conocidos los estigmatizaban con la idea de que portaban el coronavirus.