Después del terremoto del pasado 7 de septiembre, Tuxtla Gutiérrez padeció afectaciones en tres rubros: carretero, agua potable y viviendas. De las dos primeras aún se viven sus consecuencias.
En ese sentido el alcalde capitalino Fernando Castellanos Cal y Mayor indicó que la carretera de Copoya fue la más afectada de todo el estado, además de que una falla eléctrica averió una planta potabilizadora, la cual a retrasó el suministro de agua en algunas colonias de esta ciudad capital.
“Sufrimos una afectación en la planta potabilizadora Pájaros después del corto circuito que hubo después del sismo, ocho de las nueve bombas, las cuales ya tenían afectaciones. El choque eléctrico echó a perder sus transformadores”, detalló Castellanos.
Agregó que dicha infraestructura también se encuentra en peligro por lo que los trabajadores no acceden al lugar, lo que ha impedido potabilizar la cantidad de litros requeridos para la ciudad.
Aunado al sismo, las constantes lluvias ocasionaron deslaves causando altos niveles de turbiedad en el río Grijalva.
Por ello la planta Ciudad del Agua no pudo extraer agua y suministrarla a gran parte de la ciudad, principalmente al Oriente de la urbe.
“Esto generó que los niveles de turbiedad, acompañado de las precipitaciones, llegaran a niveles que no te permiten extraer el agua, porque es agua lodosa y con esto los filtros podían verse dañados”, abundó el edil.
Finalmente comentó que la tercera afectación fueron las viviendas dañadas, principalmente las ubicadas en la Meseta de Copoya y de los ejidos pertenecientes a Tuxtla, donde las afectadas fueron aquellas construidas de adobe, asbesto y tejas, donde aproximadamente son 500 casas inhabitables dentro de la ciudad.











