Desde hace mas de 50 años, México aplica la Técnica del Insecto Estéril (TIE) mediante la liberación de machos estériles para reducir poblaciones silvestres de diferentes especies de moscas de la fruta que son plagas de frutas y hortalizas. Además, esta técnica es la mejor opción en estos momentos para combatir los brotes del gusano barrenador del ganado (GBG) que se registran en el país, por lo que es fundamental la conversión de la antigua planta de Moscamed.
Gracias a esta técnica hace más de 30 años se había logrado erradicar esta plaga, además que se tiene bajo control a la mosca del Mediterráneo, con una barrera que se aplica en la frontera de México y Guatemala, así como el combate a la mosca mexicana de la fruta y a la mosca del mango que son insectos dañinos para diversos productos agrícolas.
Fue en 1976 cuando empezó a operar en Chiapa de Corzo la planta productora de moscas estériles, misma que se clausuró oficialmente en 2013 cuando el control de la plaga ya se llevaba a cabo en Panamá.
El investigador, uno de los pioneros de la TIE en Mexico, Jesús Reyes, quien fue uno de los que participó en la puesta en operaciones de la planta de la mosca del Mediterráneo en el municipio de Metapa de Domínguez, hace 45 años, reconoce la determinación del Gobierno Federal por adaptar la misma para producir y liberar cien millones de moscas estériles semanales y poder controlar el problema del GBG.
Cordón zoosanitario
Considera que aparte de ir eliminando la plaga de norte a sur, se tiene que establecer un cordón zoosanitario en el sureste, con programas de trampeo y muestreo de heridas como seguimiento puntual para saber en dónde se ubica la mosca y su población, porque de esa manera los resultados de las dispersiones de moscas estériles serán más efectivas.
Sin embargo, también dijo que deben de participar activamente los ganaderos para estar con un constante monitoreo de los animales, porque “la mosca vuela de una finca a otra y el problema principal no son las vacas o los caballos, sino la fauna silvestre, porque ataca a todo mamífero de sangre caliente, como conejos, venados, ratones, etc., y puede estar en el nivel del mar y en las montañas”.
En el pasado esa plaga nacional se controló en 20 años y se erradicó también en Centroamérica, por eso México y Estados Unidos decidieron quitar la planta de Chiapa de Corzo y establecer una en Panamá, pero “algo pasó y la mosca volvió a llegar a México y se tiene que atender de forma emergente, por estar causando daños severos en la ganadería que no puede exportar animales en pie a los Estados Unidos”.
Moscas de Panamá
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), desde Panamá se traen a México unos cien millones de moscas estériles semanales que se distribuyen en el país, por lo que con la conversión de la planta antigua de Moscamed se tendrán otros cien millones de insectos, que permitirán un combate más efectivo, aunque también se deben de realizar los controles zoosanitarios, baños cuarentenarios y además detener el trasiego fronterizo de ganado.
En ese sentido, el investigador considera que los ganaderos deben participar activamente en la atención de las heridas de los animales para que estén sanos; apoyar en las revisiones en los traslados hacia zonas libres y en la liberación de moscas estériles, pero “si los productores no participan eso no podrá funcionar”.
“Entre los años 1950 y 1960 el gusano barrenador estaba en el sur de Estados Unidos y en todo el territorio mexicano; fueron los ganaderos del sur de los Estados Unidos y de México los que solicitaron en un inicio a los gobiernos de los dos países a trabajar en un el Programa Bilateral para su erradicación, de norte a sur y así se hizo, a través de la Técnica del Insecto Estériles con el acompañamiento regulatorio de la Organización Mundial de Sanidad Animal”, precisó.
Hoy en nuestro país, los productores del norte se encuentran preocupados por no poder exportar a Estados Unidos, y ellos también tienen que apoyar al Gobierno Federal en la atención de la plaga en el sur y que no les llegue. “La barrera de protección y contención del gusano barrenador debería estar en Centroamérica, como hoy la tenemos en el caso de la mosca del Mediterráneo”.
El especialista insiste en que se tiene que establecer una barrera de control en toda la frontera que tiene México con Belice y Guatemala, del Pacífico al Atlántico e irla moviendo hacia las naciones del sur como ocurrió hace 30 años, con la participación de todos los involucrados en el sector.












