Tiemblan de miedo y de rabia colonos

Tiemblan de miedo y de rabia colonos

La lluvia suele ser sinónimo de fertilidad en el campo, pero actualmente se corresponde a desastre en la ciudad. Cientos tiemblan cuando ven llover, porque saben que implica daños materiales y riesgo para sus propias vidas. Eso manifiestan habitantes del Barrio Niño de Atocha, Infonavit Grijalva y fraccionamiento Madero, y así como en decenas de colonias de Tuxtla Gutiérrez.

El visitante se sorprende al ver que un auto está atado con cadenas al árbol, sobre la calle Ricardo Flores Magón, en la 2a. sección del Infonavit Grijalva. Los que viven allí y el resto de capitalinos, saben el motivo. Esa es la calle donde varios autos han sido arrastrado por la corriente pluvial. Es también el origen de toneladas de arena, piedra y basura que azolva las alantarillas y el carril de baja en el libramiento Norte.

Una corriente de aguas negras baja desde la avenida Minería, pero sobre la calle Flores Magón hay tres puntos con drenaje azolvado: manzana 2 y manzana 12. Incluso el concreto hidráulico se levantó con la presión del agua y los enormes cráteres a media calle reducen el espacio para el tránsito vehicular. El problema es añejo. Y el olvido gubernamental, también.

Barrio Niño de Atocha

En el Barrio Niño de Atocha, sobre la 6a Poniente en la casa número 1385, Feliciano Perez charla con su esposa. Tienen 50 años de vivir en ese lugar. En su casa y las aledañas, se observan muros de varios tamaños. Los construyeron para contener la corriente pluvial, y a veces fluvial del arroyo Potinaspak desbordado.

“Aquí ya no se inunda como antes; en la 5a Poniente sí”, indica señalando al puente. Allí viven sus familiares.

Rafael Pérez, hijo de Feliciano, agrega que encabezan una lucha añeja por resolver el problema de fondo en ese barrio, desde que en septiembre del 2016 sufrieron una severa inundación.

Fraccionamiento Madero

Es en el fraccionamiento Madero, la parte más baja y crítica por el desbordamiento del río Sabinal, donde los vecinos viven, comen, duermen con el “Jesús”en la boca.

La avenida Ciprés y calle Faustino Miranda están destrozadas, prácticamente intransitables con cientos de hoyancos, erosionadas por la lluvia y la corriente del afluente desbordado. El primer simulacro de inundaciones dirigido por Protección Civil fue allí. “Pero la realidad es otra. Esos simulacros no ayudan en mucho, en la realidad es que deben buscar alternativas”, lamentó María Elena “N”.

Como éstas, hay decenas de colonias en Tuxtla que padecen los estragos de la lluvia y del olvido gubernamental.