Tienditas necesitan “respiro económico” para sobrevivir

Muchos de estos negocios están a punto de desaparecer ante la crisis que ha generado la pandemia. Guillermo Ramos / CP
Muchos de estos negocios están a punto de desaparecer ante la crisis que ha generado la pandemia. Guillermo Ramos / CP

Ante la crisis económica que está dejando la crisis de salud por Covid-19, los pequeños negocios son los que están tendiendo a desaparecer, tal es el caso de las “tienditas” que necesitan un “respiro económico” para sobrevivir.

Ante este escenario, grandes empresas refresqueras y otras que distribuyen sus productos en las tienditas, han puesto en marcha el programa “Mi Tienda Segura” para que los abarroteros puedan enfrentar la contingencia.

Chiapas podría integrarse a este proyecto a partir del 15 de agosto, detalló el presidente de la Cámara de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), Guillermo Acero Bustamante.

“El proyecto incluye terminales de pago electrónico para no recibir dinero en efectivo de manera directa, si así fuera el caso, monedas y billetes se desinfectan, horarios de servicio más cortos, servicio a domicilio, la entrega se realiza a metro y medio de distancia de quien lo recibe, los proveedores se reciben afuera de la tienda con todas las medidas sanitarias, y deben desinfectar todos los productos con agua y jabón y alcohol, entre otras acciones para prevenir la propagación del virus”.

“Unos estimamos que posiblemente sea en la segunda quincena de agosto, ya esté contemplado Chiapas, de todo el sureste sólo Mérida lo contemplaron, como prueba piloto y al parecer está funcionando, por lo que a mediados de este mes se estaría echando a andar”, destacó el presidente de la Canirac.

Se instalarán 50 mil mamparas de acrílico transparentes de protección en tiendas locales, y de momento se implementará en la Ciudad de México, Tijuana, Monterrey, Mérida, Querétaro y Guadalajara.

De acuerdo a datos oficiales, en México existen más de un millón de tiendas de abarrotes (tienditas), que dependen de hasta tres millones de personas.