Tierra de san Marcos

Monseñor dijo que el evangelio de san Marcos viene a darnos luz, paz, consuelo y fortaleza, para contemplar al crucificado y aprender de él. José Ortega / CP
Monseñor dijo que el evangelio de san Marcos viene a darnos luz, paz, consuelo y fortaleza, para contemplar al crucificado y aprender de él. José Ortega / CP

La celebración a san Marcos ha sido positiva, ya que la gente tiene la necesidad de volver a celebrarlo, destacó este fin de semana el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor Fabio Martínez.

Al mismo tiempo, comentó que, incluso, hubo un sacerdote que le comentó que el Domingo de Ramos hubo quienes lloraron, además de considerar que ha habido una respuesta no sólo cualitativa, sino cuantitativa de fe, de corazón, porque hay gente que está viviendo su fe con la alegría de volver a su casa, ya que cada templo es la casa de todos.

En este mismo sentido, el rector de la Catedral de San Marcos, Luis Eduardo Beltrán, comentó que se espera que los festejos se retomen con mayor efusividad y tradición para el siguiente año, aunque en este aún se mantendrán las medidas de seguridad en materia de salud, mismas que han recomendado las autoridades.

Por su parte, monseñor comentó que desde la fundación de este pueblo (hoy capital del estado), los frailes dominicos, primeros evangelizadores de la región Sur de México, quisieron poner bajo la especial protección de san Marcos a todos los hijos de esta tierra.

Destacó que las fiestas de San Marcos “ayudan a tener claro nuestro origen e identidad, la de sentirnos pertenecidos a una ciudad concreta; somos parte de un pueblo, identidad de pertenecer a una comunidad de creyentes que se reúne frecuentemente en esta catedral para celebrar la eucaristía y vivir la caridad; identidad de ser una familia a través de la arquidiócesis en la cual caminamos juntos, en la fe y en la misión de hacer presente al resucitado en este tramo de la historia que nos ha tocado recorrer”.

“Sabemos que nuestro santo patrón, san Marcos, escribe su evangelio en un tiempo por demás adverso a los cristianos del primer siglo, marcado por la persecución decretada por Nerón en Roma”, destacó el arzobispo.

Nos presenta de manera clara y espléndida la persona de Jesús, el hijo de Dios; se dirige a un pueblo que sufre y se siente vulnerable. Con su versión del evangelio, presentando a Cristo, muerto y resucitado, anima a la comunidad de creyentes para que no decaiga su fe ni su esperanza. Leer su texto evangélico puede ayudarnos a nosotros, seguidores de Cristo aquí y ahora, a no perder el rumbo en tiempos aciagos como los que hoy vivimos, marcados por las violencias, la injusticia, la desigualdad y otras circunstancias que parecen poner en entredicho nuestra fe.