"Después de que los habitantes de Chalco nadaron en inmundicias durante semanas, el presidente Calderón y el gobernador del estado de México, Enrique Peña, presentaron el Túnel Emisor Oriente como la solución a estos problemas. ""Cuando esté terminado, hacia el 2012 no habrá más inundaciones catastróficas"", anunció el primer mandatario. Parece lógico: mientras más túneles se construyan el agua se irá más fácil. El problema es que eso hemos creído desde 1607, cuando empezó la desecación del antiguo lago de Texcoco, y así nos ha ido.
Más de 400 años después seguimos luchando contra la naturaleza, haciendo obras para sacar el agua de la cuenca en vez de aprovecharla. Desde Porfirio Díaz hasta Luis Echeverría se realizaron enormes proyectos de ingeniería sólo para incrementar el tamaño del mismo plan fracasado. Como consecuencia, ahora tenemos 12 mil 343 kilómetros de drenaje cuyo mantenimiento es cada vez más costoso.
Hay que educar a la gente para que no tire basura en la calle, para que conserve los recursos hídricos, para que no destruya las zonas boscosas restantes que permiten la filtración de la lluvia en el subsuelo y evitan desastres como el ocurrido en Angangeo, Michoacán hace unas semanas. Pero al mismo tiempo los gobiernos federal, mexiquense y del DF tendrían que haber presentado ya un gran proyecto conjunto que cambie el paradigma del desague por uno de sustentabilidad, porque la mayor amenaza del futuro no está en una gran inundación, sino en la carencia del líquido vital.
Mientras conducimos al desag¸e toda el agua de lluvia que llega a esta cuenca extraemos entre 14 mil y 15 mil litros por segundo del subsuelo, a través de 430 pozos que proveen de agua potable a la mitad de los habitantes de esta región. De acuerdo con la Universidad Autónoma Metropolitana por cada litro de agua de lluvia que se filtra al subsuelo se sacan tres. Este esquema genera un círculo vicioso. La sobreexplotación hunde al valle en promedio 10 centímetros por año, 60 en el caso de algunas zonas de Chalco. La depresión del suelo incrementa el riesgo de inundaciones y éstas a su vez las obras de siempre para repetir el ciclo.
El presidente Calderón dijo aquel día en que habló del Túnel Emisor Oriente: ""Para efectos políticos son obras que no se ven. Van por abajo. A lo mejor por eso nadie las quería hacer, porque cuestan mucho y no se ven. Puede ser."" Tiene razón. Pero le faltó incluir en esa categoría el desarrollo sustentable, que ninguno de los tres gobiernos responsables está realizando. (El Universal)
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