Toda la vida entre libros

Toda la vida entre libros

Aunque la venta de libros parece ir en picada, en el Andador de San Roque aún subsiste una de las librerías con más antigüedad en la ciudad, la cual es atendida por sus propietarios, Sandra Luz e Isaín.

Esta pequeña librería se encuentra en los primeros locales del andador desde hace 30 años, cuando aún no estaba en las condiciones que ahora está.

¿Qué autor, qué novela o qué tema? Todos tiene un espacio en una librería, aunque poco a poco se reducen las ventas, aun cuando hay lectores asiduos.

Sandra Luz nos comparte que su pasión por la lectura se convirtió en su negocio. Así inició como vendedora de libros al cambaceo, visitando de casa en casa; y con los años, junto con su esposo Isaín se hicieron del local en el Andador San Roque.

Ella comenzó siendo lectora de autores chiapanecos como Jaime Sabines y Rosario Castellanos. También de algunos de renombre mundial como Og Mandino, de quien asegura ha leído toda la serie de publicaciones, entre las que destaca “El vendedor más grande del mundo”, “El secreto más grande del mundo” y “El milagro más grande del mundo”.

Reconocen que las ventas de libros se fueron a la baja alrededor de hace cinco años, y más aún con la llegada de la pandemia por coronavirus.

Sandra Luz dice entre sonrisas que todo lo que ganaba lo invertía en libros, por lo que cuando se casó llegó a casa con un par de cajas llenas de libros, y su esposo le preguntó que si lo que iba a comer eran libros.

Son padres de tres hijas, que a la fecha ya son profesionistas, por lo que reconocen que sus gastos son menores y, por lo tanto, disfrutan de sus actividades diarias, pues dicen que las hacen por gusto y con gusto.

Nos comenta que ella reconoce que los libros ahora ya se pueden leer en línea, pero que el hecho de leer un libro físico es también un mecanismo que ayuda a mejorar la retentiva sobre lo que se lee, además de que no hay punto de comparación alguno al leer un libro físico, esto en comparación con una versión digital.

Cambio de trabajo

Por su parte, Isaín comparte que él inició en la venta de libros por necesidad, pero se motivó al ver que sí vendía. Antes de eso se dedicaba alrededor de 10 años atrás a trabajar como agente viajero. Vendían refacciones en todo el estado, pero con tal actividad llegó a un momento en que lo cansó, pues se convirtió en algo complicado luego de siempre viajar en transporte para poder llegar a las ciudades solicitadas.

Dentro de sus memorias recuerda que cuando se dedicaba a las ventas por cambaceo, en medio de los rayos del sol o bajo la lluvia, se encontraba con personas amables que hasta un vaso de agua le invitaban o incluso le abrían las puertas de su casa, aunque también se encontraba con personas poco amables.

Identifica que ciudades como San Cristóbal y Comitán tienen una mayor demanda de libros, pues el número de lectores es elevado, más que en la capital, donde a pesar de la cantidad de pobladores las ventas son menores.

En su pequeño local la variedad es infinita; apuntan que las ventas de enciclopedias son prácticamente nulas con la llegada del Internet y las redes sociales.

A pesar de eso, autores como Carlos Cuauhtémoc Sánchez y temas de motivación aún son muy populares, además de que algunos jóvenes estudiantes de la Secundaria del Estado son buenos compradores, pues los profesores les piden que lean un libro al inicio de cada ciclo escolar.

Sobre su negocio, reconoce que aunque las ventas son bajas en el establecimiento, él se acerca a escuelas, preparatorias y universidades en donde los jóvenes se animan a comprar los libros.

Eventos como la Feria del Libro en Chiapa de Corzo o San Cristóbal de Las Casas tienen un rotundo éxito, pues sostiene que turistas o compradores locales siempre se animan a conseguir un nuevo libro.

Además comparte que una de las licenciaturas en que más se requiere de libros es la de Derecho, pues asegura que la información relacionada con las leyes está en constante renovación, por lo que tanto los estudiantes como profesionistas de las leyes deben actualizarse constantemente.

Uno de los consejos que les da, esto cuando le comentan que los precios de los libros son altos, es que es mejor invertir 200 o mil pesos en una obra (jurídica) que perder un caso que les puede significar pérdidas muy elevadas.