Desafortunadamente, todavía muchas mujeres desconocen cuáles son sus derechos, al grado de que aprenden a normalizar la violencia, porque esto formó parte de su entorno social desde muy jóvenes o incluso desde niñas. Cuando esto ocurre son más vulnerables, ya que temen reclamar una vida libre de violencia, manifestó Alma Rosa Cariño Pozo, presidenta del Colectivo 50+1 Capítulo Chiapas.
Dijo que en los últimos años cada vez más mujeres se suman al reclamo de no más violencia, al ejercicio pleno de sus derechos y, sobre todo, de un mundo más igualitario y equitativo.
A lo largo de la historia muchas han aprendido a levantar la voz y pelear por sus derechos, siendo así como se conquistó el derecho al voto, por ejemplo.
Enfatizó que las generaciones actuales deben sumarse a esa lucha por la igualdad de género y la no violencia contra las mujeres, con vista hacia el futuro. Se debe trabajar desde la familia, ya que muchas veces es el núcleo donde se origina la violencia, y posteriormente desde las escuelas, las cuales tienen un papel fundamental en fomentar la equidad de género.
Datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) demuestran que la violencia contra las mujeres continúa siendo un problema generalizado y devastador que se empieza a sufrir de forma alarmante en edades tempranas, ya que ocurre en los espacios más íntimos, donde se ejerce de diferentes formas.
Refirió que el patriarcado, instalado desde hace mucho tiempo en la sociedad, fomenta la idea de que las mujeres no tienen derechos y que las tomas de decisiones corresponden sólo a los hombres, tanto en el espacio privado como público, lo que afortunadamente se ha ido revirtiendo poco a poco con la lucha de muchas mujeres.
Cariño Pozo dijo que es fundamental que las mujeres entiendan que tienen el derecho a decidir sobre su cuerpo, sus acciones y su vida; no se trata de pelear o competir con los hombres, sino de hacer respetar su voluntad, de aprender a cohabitar en un mismo espacio, en especial en el caso de la pareja.
Indicó que en muchos casos, cuando la mujer entiende que tiene el derecho a decidir, es cuando inicia la violencia por parte de la pareja, la cual estaba acostumbrada a mandar y tomar las decisiones. Empieza así la violencia económica y verbal que puede llegar, incluso, a la agresión física.
Refirió que el papel de los abogados es vital cuando representan a una mujer víctima de violencia. No se trata sólo de convencerla para denunciar, sino de darle acompañamiento porque está en un estado de vulnerabilidad, sobre todo si las autoridades de procuración de justicia no están preparadas con perspectiva de género. No deben juzgar a la víctima.












